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25 de mayo de 2007
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MISTERIO

Asesinan a una médica sanjuanina en Córdoba

La mujer fue estrangulada y atada de pies y manos a una heladera.

    Los insistentes llamados desde la provincia de San Juan y ese persistente silencio en el teléfono presagiaban algo malo en Córdoba. La angustia y la incertidumbre obligó a José y Duilio Rampulla a viajar a esa provincia para averiguar el por qué de esa extraña ausencia de su hermana Gladys. Al llegar allá, la encontraron de la peor forma. Su casa estaba cerrada y, en el interior, la médica sanjuanina, asesinada por estrangulamiento, atada de pies y manos, yacía dentro de una heladera, informó Diario de Cuyo.

    Escalofriante como misterioso fue el crimen de Gladys Norma Rampulla (68) Bedini, una médica bioquímica perteneciente a una reconocida familia de San Juan. El caso trascendió el miércoles a través de allegados a los Rampulla, aunque, en realidad, todo se descubrió el jueves de la semana pasada, en Córdoba, y recién el domingo pudieron llevar los restos de la profesional a su tierra natal para darle sepultura en el cementerio de la Capital.

SU HISTORIA. Gladys Rampulla estaba radicada en la capital cordobesa prácticamente desde que se recibió de médica. Trabajó en la sede del Instituto Nacional de Vitivinicultura de Córdoba hasta que se jubiló. En los últimos años estuvo viviendo en pareja, pero hace un año y medio quedó viuda.Había vivido mucho tiempo en casa de su ex pareja pero, como él murió, decidió tener su propio hogar. Por eso compró una casona en Bernardo de Irigoyen 1419, del barrio San Vicente –a tres cuadras de su otro domicilio–, y empezó a refaccionarla con la idea de mudarse.

    José, su hermano menor, declaró: “Siempre venía a visitarnos. Hablábamos muy seguido, por eso nos preocupó que no atendiera a los llamados”. Esos llamados empezaron a hacerse más continuos desde el domingo 13 y así los días siguientes, sin que Gladys respondiera jamás. El miércoles de la semana pasada, a la noche, José (58) y su hermano Duilio (70) se juntaron y decidieron viajar. Presentían que algo malo sucedía, “no nos imaginábamos que era algo peor”, afirmó José. Gladys no estaba en el domicilio de siempre.De ahí se fueron a la vieja casona que había comprado en calle Bernardo de Irigoyen.

    José Rampulla explicó que se acercaron y la puerta estaba con llave. Extrañamente se percibía un aire nauseabundo que salía del interior. Eso los asustó. “No era un olor natural, dedujimos que mi hermana podía estar adentro y que no estaba bien”, relató el hombre. De inmediato, llamaron a la policía y abrieron la puerta. “Esa imagen nos va a quedar marcada para toda la vida”, describió consternado.

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