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4 de noviembre de 2009
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BERMEJO 2455, CUARTA SECCIÓN

Asaltan a una anciana en su casa para robarle $6.500 y varias alhajas de oro

La mujer estaba con su empleada doméstica. Actuaron tres ladrones armados, uno de los cuales podría ser menor de edad. Sin detenidos.

    Esperaron el momento justo y perpetraron el golpe a la perfección. Tres jóvenes delincuentes que estaban armados y actuaban a cara descubierta redujeron a una anciana y a la empleada doméstica de la casa para luego revolver cada rincón de la morada de Bermejo 2455 de Ciudad. Se llevaron más de 6.500 pesos en efectivo, electrodomésticos y varias alhajas de oro, entre otros elementos de valor. A pesar del maltrato psicológico sufrido durante el atraco, ocurrido durante la noche del lunes, las víctimas no fueron castigadas físicamente. Incluso, la empleada les pidió a los asaltantes, a modo de ruego, que no trataran mal a la anciana porque padece una enfermedad.
    Por la tranquilidad de los delincuentes y la movilidad que realizaron, algunos efectivos policiales que participaron del procedimiento se animaron a analizar la posibilidad de que hayan contado con datos precisos de los damnificados, como así también de la existencia de esa suma de dinero y los objetos de valor. “Mi mamá está muy mal y yo no sé muchos detalles del robo. Ella estaba con la empleada. No estamos bien”, comentó ayer el hijo de la víctima, quien luego aseguró que “no estaba en condiciones de dar muchos detalles del caso” y prefería resguardar su identidad.
ORDENADOS.
Tal como consta en el expediente judicial, el asalto a mano armada tuvo como escenario principal la coqueta vivienda de Bermejo 2455 en la Cuarta Sección de Ciudad. Todo se originó cuando en el interior de la casa sólo estaba la dueña de casa –una mujer mayor de quien no se informó su identidad– y su empleada doméstica. Al momento del hecho, según se denunció en la dependencia judicial, la propietaria estaba mirando televisión en el comedor del hogar, mientras que la otra mujer limpiaba la vereda.
    En ese momento, y como por arte de magia, un sujeto apareció en la puerta de la morada, del lado de adentro. Acto seguido, le silbó a la empleada, quien no evitó voltear su mirada para ver qué pasaba. “¿Qué estás haciendo?”, le preguntó mujer, a lo que el joven delincuente le contestó: “Vení que esto es un asalto”. Asustada, la mujer no opuso resistencia y comenzó a obedecer cada uno de los pedidos del malviviente. Así, este la obligó a que guardara la manguera en el interior de la casa y se sentara sobre un pasillo que comunica la puerta de ingreso con las distintas habitaciones. Allí, el delincuente le sostenía la cabeza hacia abajo y la obligaba a que no lo mirara. Al mismo tiempo, otros dos sujetos ingresaron al domicilio y redujeron a la anciana.
    “¿Dónde está la plata?”, repetía una y otra vez uno de los cacos ante la mirada de la dueña de casa. Ante esto, la empleada les aseguró que la señora no hablaba por estar enferma por lo que les rogó que no le hicieran nada. De esta forma, los maleantes accedieron al pedido y trasladaron de la mano a las dos víctimas hasta un baño, donde las encerraron. A partir de ese momento, los tres se dedicaron a revisar todos los rincones de la morada en busca de objetos de valor. Según el relato de una de las víctimas, por varios minutos se escucharon ruidos de papeles y distintos materiales que caían al suelo. En ese lapso, el trío de asaltantes se alzó con el dinero, dos celulares, una alianza, un cintillo, aros, varias pulseras, anillos y prendedores de oro, un radio despertador, un DVD, una cámara digital. Recién varios minutos después, cuando las víctimas se aseguraron de que no se escuchaban más ruidos, decidieron salir del baño. Entonces encontraron todo revuelto y dieron aviso a la Policía.
     En la casa trabajaron algunos efectivos que realizaron el procedimiento policial, aunque, insólitamente, recién se lo remitieron a la Oficina Fiscal Nº8 de Guaymallén a las 6 de ayer. Ante esto, el expediente comenzó a ser instruido en horas de la mañana. Fue a partir de ese momento cuando Policía Científica realizó peritajes en la escena del atraco y las víctimas prestaron testimonial en la dependencia judicial. No obstante, hasta el cierre de esta edición no había rastros de los delincuentes.

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