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3 de mayo de 2007
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GUAYMALLÉN

Apuntó a una bebé de siete meses para robar

Sucedió en una pizzería el martes y, según los testigos, el agresor estaba drogado. Para reducirlo, le pegaron dos botellazos en la cabeza

    Un delincuente fue detenido el martes por la noche luego de intentar asaltar una pizzería en Guaymallén. El ladrón fue neutralizado por dos de los empleados del local, quienes debieron romperle dos botellas de cerveza en la cabeza para poder reducirlo. El detenido, quien se había fugado del penal y tenía tres pedidos de captura, apuntó con su arma a una bebé de siete meses para que los empleados de la pizzería entregasen el botín.

LOCURA. Bastaba con mirar la puerta de entrada del lugar: un centenar de trocitos de vidrio de una botella de cerveza y una mediana mancha de sangre anticipaban lo que había en el interior de la pizzería. Y ya adentro, el panorama era caótico: más vidrios, sillas desordenadas y un impacto de bala en una de las paredes. Según indicó Julio Páscolo, encargado de la pizzería Festa Pizza –ubicada en Bandera de los Andes 1741– el hecho ocurrió pasadas las 22. Al lugar llegaron dos sujetos en una moto y uno de ellos –identificado como Alberto Sevilla, de 27 años– ingresó al local mientras que su compañero se quedó aguardando en la moto.

    Sevilla entró al negocio y, tras sacar su arma, apuntó a Páscolo y le pidió que le entregase toda la recaudación. El encargado buscó en el cajón del dinero y le dio cien pesos. “Fue el primer billete que manoteé, pero no tenía mucho más en la caja. Cuando tomó el billete, me pidió que le diera más y como le dije que no tenía, me pegó un cachazo en la cabeza”, indicó el propietario. Pero lo peor estaba por venir. Desquiciado, el ladrón dirigió su arma hacia una de las empleadas del local –Miriam Luján–, quien se encontraba con una bebé en los brazos en ese momento.

    “Le apuntó a la niña y gritaba, sacado: ‘¡Dame la plata o te mato al bebé!’. Sin dudas, estaba drogado, por la forma en la que actuaba”, sostuvo Víctor Rosales, otro de los empleados que se encontraba en el lugar en el momento del robo. Alarmado por la situación,Rosales se acercó al delincuente y, por atrás, le asestó un botellazo y lo sujetó.Pero mientras caía al piso, efectuó un disparo que rebotó en una pared y se incrustó en otra división, a pocos centímetros de donde se encontraba sentado uno de los dos clientes que estaban en el lugar.

    “Una vez en el piso, le metí otro botellazo porque empezó a forcejear y no quería soltar el arma. Si la hubiese soltado en un principio, no lo habríamos golpeado tanto”, indicó Rosales. Mientras todo esto sucedía, otra de las empleadas ya había dado aviso a la policía, la que llegó al lugar instantes después. “Lo tiré al piso y me senté encima. Lo tuve sujeto hasta que llegaron los efectivos y se lo llevaron”, indicó Rosales. En tanto, el segundo asaltante escapó del lugar ni bien se complicó el panorama para los ladrones, por lo que, hasta ayer, no había indicios sobre su identidad y su paradero.

PELIGROSO. Sevilla quedó internado fuera de peligro en el pabellón judicial del Hospital Lagomaggiore. Desde la Oficina Fiscal Nº9 precisaron que el delincuente se había fugado tres veces del penal –en 1996, 1997 y 2000– y que existían tres pedidos de captura por otros robos cometidos en los últimos meses.

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