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14 de mayo de 2007
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GODOY CRUZ - LANÚS

Ante el Granate, se fueron dos puntos

El Expreso igualó 2 a 2 con el equipo de Ramón Cabrero. Pudo haberlo ganado y pudo haberlo perdido. Pero la verdad es que no sólo tuvo que luchar contra su rival, sino contra el desastroso campo de juego del estadio Malvinas.

    No saber dónde se pisa da inseguridad, da temor. Todo es más tenso, menos natural. Es como querer cruzar un puente de tablas flojas y añejas. Por eso, en el fútbol se estipula jugar en un césped más o menos parejo en el que la pelota ruede gracias a su perfecta circunferencia. Y, de acuerdo a la categoría, las canchas son de primera o son de cuarta. Pero cuando hay barro debajo del pasto, cuando hay pozos donde nadie los ve, todo este juego comienza a ser eventual, imprevisto. Cuando uno como Sebastián Leto quiere correr hacia atrás y se cae de poto al piso o cuando otro como José Cárdenas la intenta parar y se resbala, la pelota pica horrible y le da en la mano, entonces el juego se condiciona, y desde aquí parte este comentario. Godoy Cruz igualó ayer ante Lanús 2 a 2 en un partido emocionante hasta el final y en una cancha de cuarta. Difícil para ambos y el azar los perjudicó a los dos. Quizás un poco más al Expreso. Por eso la bronca en los jugadores del Tomba y del cuerpo técnico del bodeguero. Porque no es momento de dar ventajas, ni la más ínfima.

    Así y todo, los locales tomaron la iniciativa y tuvieron una actitud arrasadora. Diego Villar estaba imparable, junto a la lucha de Gustavo Pinto y la velocidad de Mauro Poy. El Pipa se la robó a Aguirre y Arzuaga le pifió en la definición. Y en una pelota que parecía que se iba, Enzo Pérez lanzó el centro y el propio Villar le dio de cabeza para estampar el primero, de pique al suelo, como enseñan los profes. Fue el premio por buscar de entrada nomás. Esta actitud ganadora se mantuvo y Darío Salomón metió un remate endemoniado, abajo, pegadito a un palo, y Chiquito Bossio se dobló todo para poder contenerlo. Era el mejor momento de Godoy Cruz y José Cárdenas intentaba con gambetas entrarle a Lanús para presionarlo más sobre su campo.

    Le costó despertarse al Granate pero cuando lo hizo mostró por qué pelea para jugar a nivel internacional.Hay petisos y no tanto pero por demás habilidosos, y poco a poco fueron emparejando el trámite en el Malvinas. Como ese centro que lanzó MaxiVelázquez y que por poco no alcanzó a pellizcar Pelletieri. El reto de Ramón Cabrero dio resultados y los del Sur de Buenos Aires salieron a igualar el encuentro. Por eso Sebastián Leto se coló entre los centrales y puso el 1 a 1 luego de darle con ganas en el centro que le tiró Diego Lagos.

    Después, lo inesperado comenzó a dar sus toques. El Chango Cárdenas quiso cuidar la pelota y el balón le dio en un brazo luego de perder el equilibrio. Y como fue en el área, Pezzotta cobró penal. Por eso todo se hizo cuesta arriba cuando Agustín Pelletieri puso el 2 a 1 para Lanús desde los doce pasos. Entonces, muchos se acordaron de las quejas del plantel tombino durante la semana, porque anticiparon que un recital los podía perjudicar.

    Con bronca, el conjunto bodeguero se fue al ataque y, aunque no jugaba bien, se aferró a lo poco que tenía. Enzo Pérez intentó una individual y lo bajaron y también un poco se tiró. La sumatoria hizo que el juez –con una tarde ya para el olvido– cobrara otro penal, ahora para los mendocinos.Mariano Torresi fue decidido, pateó algo dudoso, Bossio se lo tapó y El Cali arremetió otra vez decidido para poner el vibrante 2 a 2 final. Para recitales hay otros lugares pero para el Tomba sólo existe el Malvinas. Y por eso estaría bueno que algunos comprendan ciertos reclamos en estas instancias clave, con la tabla del descenso en rojo y la soga al cuello. Para jugar decidido, como de primera.

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