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15 de diciembre de 2006
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MERCOSUR

Año positivo para la relación con Brasil

Parecen haber quedado atrás los años de tensión entre Argentina y su mayor socio comercial. En el 2006 hubo entendimiento y avances, casi sin que se registraran discusiones

             Una evaluación de los sucedido en el Mercosur este año no debería dejar de ubicar la consolidación de la relación privilegiada de Argentina y Brasil como elemento primordial. Tras un período en que el presidente Néstor Kirchner le mostró a su par Luiz Inácio Lula da Silva la disconformidad por las inequidades dentro del bloque, sobre todo, en el tema de la radicación de inversiones, en el 2006 la tensión bajó de manera sustancial. Ambos países iniciaron el año con sendas cancelaciones de sus deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), proceso que concluye con una medida similar anunciada por Uruguay para fines del año.


           En términos económicos, Argentina tiene una visión del bloque sesgada hacia lo comercial. Así, durante el 2006, la principal preocupación del Gobierno fue la de acordar mecanismos para controlar los fuertes flujos importadores desde Brasil. De carácter bilateral, el Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC), lanzado a mediados de este año por iniciativa argentina, tiende a dar respuesta a sectores constituidos por pymes industriales locales que se ven amenazadas por productos del país vecino.


        Con mayor o menor virulencia, en el 2006 resurgieron problemas para exportar a Brasil harina de trigo y, desde el país vecino, empresarios de lavarropas, cocinas y heladeras rechazaron renovar acuerdos privados con sus pares argentinos para limitar su presencia en el mercado local. La mirada comercial de Argentina sobre el Mercosur tiene su corolario con la propuesta lanzada en junio por la ministra Felisa Miceli para eliminar al dólar como divisa de intercambio en la región. Sobre el final del año, los diez cónsules argentinos en Brasil y el embajador en Brasilia, Juan Pablo Lolhe, se reunieron en Buenos Aires para diseñar una estrategia de penetración del mercado del país vecino.


          Por un lado, Buenos Aires busca frenar importaciones para proteger a sus débiles pymes y, por el otro, incrementar las exportaciones hacia su socio, con el fin de, por lo menos, achicar el saldo desfavorable de la balanza comercial, que en el 2006 supera los 4.000 millones de dólares. Brasil, en cambio, ve a Argentina como el primer destino de sus capitales, el escenario donde sus empresas respaldadas con generosos créditos a tasas blandas del BNDES harán su parada inicial rumbo a la globalización. Así, durante el 2006 se consolidó este proceso mediante la toma de grandes grupos económicos argentinos por parte de empresas brasileñas: Loma Negra, por Camargo Correa; Swift y CEPA por Friboi; Quilmes, por Ambeb.


      La consolidación de la relación argentino- brasileña quedó manifestada en octubre, tras la visita a Buenos Aires del ministro de Desarrollo de Brasil, Luiz Furlan. En su bolsillo trajo una chequera con 3.000 millones de dólares para el financiamiento de obras de infraestructura en las que participen empresas de su país.

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