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22 de agosto de 2011
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Cumpleaños

Andrés Calamaro llega al medio siglo colmado de éxitos

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El Salmón cumple hoy 50 años de vida y ya está consagrado como uno de los más talentosos músicos y compositores de nuestro país.

    Hoy es un día muy especial para Andrés Calamaro, artista multifacético, compositor descomunal y hombre de carácter tormentoso, combinación que lo convirtió en uno de los integrantes más destacados del rock argentino. Hoy, el Salmón cumple 50 años de vida y más de 30 de una carrera fecunda. A lo largo de su trayectoria, además de haber tenido varias etapas como solista, ha pertenecido a bandas como Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez.

SU AMOR POR LA MÚSICA. Cuando Calamaro cumplió 8 años recibió regalos sorpresa, un bandoneón y más tarde un tambor. Después se dedicó a golpear los parches en casa de unos vecinos en Buenos Aires, en el barrio antiguo de Once. A los 10 años, compuso su primera canción, La chica del paraguas, y a los 13 se fue volcando a la guitarra eléctrica y al piano, el instrumento en el que muestra mayor fluidez y versatilidad, y que aprendió a tocar junto a su maestro Oswaldo Calo.

    Años después, pescando tiburones en Uruguay, Calamaro escuchó su primera oferta de trabajo, un grupo musical, que ya en sus horas bajas necesitaba un remplazo en los teclados, y fue entonces cuando Calamaro salió a las carreteras por primera vez.

    Durante su juventud, y habiendo tenido ya experiencia como tecladista, cursó durante poco tiempo la carrera en Derecho, para finalmente dedicarse de lleno a la música. Tocó como músico de sesión para artistas muy variados, como los hermanos Makaroff y Julián Petrina, perteneció a la banda progresiva llamada Trigénimo e hizo presencia, incluso, con integrantes de una secta religiosa, y allá donde pudiera sentarse a hacer sonar un teclado. 

    Poco a poco, el joven Andrés se formó íntegramente en un ámbito social muy artístico y fue estructurando su gran personalidad y apertura musical. Héctor Zeta Bosio lo invitó a unirse a una banda local llamada The Morgan, que se transformó posteriormente en Proyecto Erekto, cuando se sumó a ellos Gustavo Cerati, la cual, finalmente, se convertiría en lo que se conocería como Soda Stereo, ya sin la presencia de Calamaro, en pleno inicio de la década de los ochenta.

    Sin embargo, y gracias a la ayuda de su amigo Alejandro Lerner y de Pipo Lernoud, quienes lo recomendaron como tecladista, en los primeros meses de 1981, Calamaro recibió la llamada que cambiaría su destino: era Miguel Abuelo. En 1982 salió a la venta el primer disco de Los Abuelos de la Nada, con el cual despiertan toda la atención de la escena roquera de aquel tiempo por el sencillo Sin gamulán, compuesto por Andrés. Un año más tarde, sucedería lo mismo con el sencillo Mil horas, de su disco Vasos y Besos.

    En 1984, y aún sin publicar el tercer álbum de estudio de Los Abuelos de la Nada, lanzaría su primer disco solista Hotel Calamaro, producido por Charly García. Al mismo tiempo, abandonaría su acompañamiento en la banda soporte de García debido a sus compromisos con Los Abuelos de la Nada. Aquel puesto no quedaría vacío por mucho tiempo, pues en cuestión de días llegaría su remplazo, el rosarino Fito Páez.

    En 1984 saldría a la venta el último disco de estudio firmado por Andrés Calamaro con Los Abuelos de la Nada, Himno de mi Corazón, que fue, al igual que los anteriores, un éxito rotundo. Durante estos años Andrés formaría la Ray Milland Band, agrupación formada por él junto a Daniel Melingo, Pipo Cipolatti, Miguel Zavaleta, Camilo Iezzi, Charly García y Pedro Aznar, entre otros, cuando fue grabado el primer disco de Los Twist, La dicha en movimiento, en el que Andrés participaba como teclista invitado.

    En 1985 graba junto con Los Abuelos de la Nada un material en vivo que supuso el fin de su carrera junto a esta banda. Aún con el eterno liderazgo de Miguel Abuelo, esta agrupación nunca volvería a ser la misma, pues sin Calamaro el público disminuyó completamente. Un poco después, y ya desligado de su anterior banda, Calamaro publica un disco algo más personal, experimental, titulado Vida cruel, en 1985.

    Para el disco se reunió una banda llena de talento, con nombres importantes de la escena argentina, además de participaciones muy importantes. Richard Coleman, Luis Alberto Spinetta y Charly García fueron algunos, pero el éxito que Calamaro había conseguido en Los Abuelos no regresó.

    En 1986 participó como compositor y tecladista en el disco Puedes ser tú, de Miki González. En 1990 y hasta 1996 decidió vivir en España, donde se juntó con Ariel Rot y Julián Infante, con quienes formó Los Rodríguez. La banda editó tres álbumes en estudio, Buena suerte, Sin documentos y Palabras más, palabras menos, y uno en directo, Disco pirata. La imagen del grupo era muy sólida, pero Calamaro siempre llevó la batuta de lo que fue el éxito de Los Rodríguez.

SU PRESENTE. Apenas consumado el confuso final de Los Rodríguez, Calamaro se embarcó en una nueva etapa solista, en la que editó CD como Alta Suciedad y el notable doble Honestidad Brutal, cuyas giras lo embarcaron en un camino de excesos que lo llevó a recluirse. Tras cinco años de encierro y gracias a gestiones de Gustavo Cordera y la Bersuit, Calamaro abandonó su exilio interno y volvió en una serie de exitosas presentaciones.

    También se reunió con Litto Nebbia, que le produjo El Palacio de las flores, al que siguieron dos discos La Lengua popular y On the rock, con los que retomó las giras por España, Argentina y México, con notable convocatoria, poniéndole raíces a un buen presente artístico al que endulzó más con el nacimiento de su hija, Charito. Si su carácter se lo permite, Calamaro seguramente seguirá grabando buenos discos y grandes canciones, que acrecentarán su categoría de artista esencial del rock argentino, que cumple 50 años de vida. 

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