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8 de noviembre de 2018
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Entrevista

Ana Torrejón: “Madame estilo”

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De visita en Mendoza, la reconocida comunicadora de moda, dictó una charla magistral sobre lo que es el estilo en estos tiempos de pluralismo, redes y de búsqueda de igualdades sociales.

Su nombre es un sello indiscutido inmediatamente asociado al mundo de la moda, el diseño y la comunicación. Y es que Ana Torrejón, es de esas mujeres en las que la palabra ‘empoderamiento’, le sienta a la perfección.

Editora, periodista, amante de la estética en todas sus expresiones, visualmente inquieta, viajera y cosmopolita,  “Madame Torrejón” – nickname con el que se presenta en sus redes sociales -, posee en su CV el haber dirigido publicaciones icónicas como “Elle” y la desaparecida “Harper’s Bazar Argentina”, además de trabajr para la marca Hermès en el área de comunicaciones. La docencia es otra de sus pasiones, y es por ello que la ejerce en cátedras como la de Diseño y Estilo. Conferencista, consultora, y hace un poco más de un año, se encuentra al frente de la revista L’ Officiel Argentina.

Ana visitó Mendoza invitada por una marca de coctelería italiana dentro del ciclo “Manual de Stilo”. Tras un breve descanso entre su aterrizaje en estas tierras cuyanas y el inicio de lo que sería su charla “El estilo, expresión singular en tiempos plurales”, Mujeres de ElSol.com.ar entrevistó a esta mujer cuya personalidad es de las más reconocidas en la industria de la moda nacional  y un verdadero referente para el periodismo, sin duda, más allá de la moda.  Sin otros preámbulos… ¡Madame Torrejón!

¿Cómo surge el proyecto de dar estas charlas en distintos puntos de Argentina?

A.T: Para mi es esencial visitar el país. Ojalá tuviésemos la posibilidad de poder al menos una vez al mes, tener contacto con una ciudad grande o pequeña de nuestra Argentina y poder así, cruzar experiencias. Gracias al haberme asociado a este proyecto como es “Manual de Stilo”, el cual es un ciclo prestigioso y convalidado, puedo hacerlo.

Hoy venís a hablar desde tu amplia experiencia en el mundo de la moda y el diseño, en donde el estilo es algo importante, ¿cómo lo definirías?

A.T: Es algo sencillo pero a la vez muy complejo. Estilo viene del latín stilus y en síntesis serían determinadas líneas que configuran una imagen y que esta se remite a una cosmovisión o un universo que cada persona quiere desarrollar y que la utilizará para vincularse con otras personas.

¿Pero sería algo innato en cualquier persona o es posible buscar herramientas para lograr tenerlo?

A.T: Cada persona desde su individualidad y de sus percepciones, busca generar una imagen que le sirva como facilitación en el trato social. Esta imagen también es un hecho político, entonces esa persona también puede bucear en su interioridad y encontrar dentro los recursos que le permitan lograrla. Otras veces, estos disparadores pueden venir de afuera y pueden ayudar a configurar esa identidad.

¿Cuáles serían estos disparadores?

A.T: La adolescencia, por ejemplo. Esta es una etapa que se caracteriza por ese espíritu gregario que hace que las personas se junten en pequeños grupos y que a partir de ciertos motivos adquiridos, signifiquen a los demás qué rol tendrán y permitan ser decodificados. Es por ello que creo que el estilo no es necesariamente  la tendencia, eso que emerge de la trama del sistema de la moda. El estilo puede estar configurado de vectores que son muy plurales.

 

Si de estilo hablamos, Ana Torrejón es un reflejo absoluto de ello. Y es que la imagen que proyecta (corte de pelo a la garçon, cabellos negros, labios rojos, estilismos siempre impecables en donde la sobriedad y el minimalismo conviven en una perfecta armonía), han hecho de su éste una marca registrada. Sin embargo, para la editora de L’Officiel “una persona puede tener ciertos lineamientos de estilo que permanecen inalterables a lo largo de su vida mientras que otros  van mutando: colores, formas determinadas, posiciones. Uno puede mirar fotos a lo largo del tiempo e ir viendo cómo a partir de determinadas decisiones, con información, con formación, haciendo viajar el ojo, viendo cómo se atraviesan tormentas internas y externas, se van haciendo modificaciones a ese estilo”, enfatiza.

Y agrega: “Yo no sería demasiado terminante, creo que el estilo ‘es un decir’, no es sencillo, tampoco es complicado porque uno puede visibilizar personas. Hasta aquella que hace gala la mayor neutralidad, está marcando un estilo”.

¿Pero qué sucede con las tendencias y la cada vez mayor globalización a la cual asistimos? ¿Crees que influye?

A.T: Vivimos tiempos muy globalizados, muy plurales en donde hay una convivencia de infinitos estilos y por otra parte, estamos atravesados por antiguos y viejos formatos y prejuicios. Estos muchas veces hacen que esas libertades personales de manifestarse entren en colisión con ciertos estereotipos o ciertos patrones o paradigmas de la sociedad que limitan o que ejercen opinión y que además intervienen en ellas.

 

Nacida en Puerto Madryn, la carrera de Ana Torrejón le ha permitido viajar a distintos puntos del globo, “entrenando el ojo”, como ella suele decir.  En este camino, es imposible  no preguntar a esta gran referente cómo ve a la Argentina frente a otras ciudades consideradas grandes centros de la moda y el diseño.

A.T: Cada país tiene su propia dinámica y sus propias industrias. Así lo hacen países como Italia, Francia o Estados Unidos en donde además, tienen sus propios proyectos económicos.  En nuestro caso, la industria textil -la cual es la base o sustento de todo esto que venimos hablando- ha sido bastante destruida. Primero durante la época de la Dictadura mientras que el segundo sablazo fue con el 1 a 1. Hasta ese entonces, Argentina había logrados ser un país que ejercía cierta vanguardia desde el punto de vista textil. Veo que la recuperación de eso ha tardado en llegar; es una industria que requiere de mucha inversión y de aportes tecnológicos.

Y agrega:“En lugar de pensar como nos ven afuera me parece que sería mejor  analizar cómo nos vemos nosotros como mercado interno. Lo bueno sería que consumamos lo que producimos y que cuando estemos en colisión con esto ya sea por costos, por talles, por motivos diferentes, sean esos los momentos en los que la industria reflexione sobre la situación al preguntarse: ¿”Por qué nosotros que somos de acá, que es esto lo que tenemos a mano, no lo queremos consumir?”, enfatiza Ana.

¿Y el capital humano?

A.T: Tenemos sí a nuestro favor que somos uno de los pocos países de Latinoamérica en tener carreras de grado de diseño y lo mejor, es que están en muchas provincias del país. Hemos logrado tener experiencia en la metodología y la enseñanza y eso es muy positivo. Por otra parte, tenemos grupos de diseñadores que han ido al exterior y que hoy están trabajando, con gran reconocimiento en muchas firmas internacionales siendo egresados de universidades argentinas.

Pero también tenemos acá todo un segmento de diseñadores que han seguido abasteciendo todos los requerimientos y marcas. A diferencia de otros países de la región, Argentina tiene marcas propias. Y no hablo en todas de operaciones de diseño, sino de marcas que tienen su nombre  y ejercen un rol. Este es status quo. ¿Cómo puede avanzar esto? Yo creo que para que avance se deberían diseñar políticas de corto, mediano y largo plazo y que trasciendan una cuestión partidaria siendo multisectoriales.

¿Has podido ver qué se está haciendo en Mendoza relacionado al diseño?

A.T: Lamentablemente las pocas horas de mi estadía no me han permitido mucho pero lo que sí sé es que existe una gran oportunidad para Mendoza y esta se da a partir del gran flujo turístico que llega a la provincia. Creo que para marcas de pequeños o grandes emprendimientos mendocinos relacionados al diseño, es un momento muy interesante para testear si lo que se hace interesa o no, si es competitivo o no. Si yo pondero culturalmente lo que significa Mendoza  y las cosas que he visto, me resulta muy interesante.

¿Cómo ves el papel de los consumidores frente a este panorama?

A.T: Creo que es importante escuchar también lo que buscamos los consumidores, ya que estamos atravesando una etapa que, al igual que las marcas grandes, pymes o pequeñas, es complicada. Desde la devaluación que ha afectado mucho el bolsillo hasta conseguir los insumos, las tarifas, las cargas tributarias que hacen al precio del producto final.

La experiencia L’Officiel Argentina

Este mes de noviembre, la revista L’Officiel Argentina lanzará al mercado su séptima edición y, en un país donde la situación económica no ayuda a las publicaciones en papel, sumado al rol cada vez más álgido de plataformas digitales, sin duda que tener una revista de esta talla es todo un logro.

¿Cómo llega L’Officiel a tu vida?

A.T: Tras el cierre de otras seis publicaciones-lo cual sucedió de la noche a la mañana y de las cuales en una de ella era editora (Hasper’s Bazar), seguí con mis actividades hasta que llegó la posibilidad de L’Officiel. Este fue un título que siempre nos había interesado y que que buscamos hacerlo. Es una revista que tiene casi 100 años y que logramos editarla en el país a través de Global Media, una editorial boutique que además edita Forbes.

¿Cómo la definirías?

A.T: Es una publicación que habla de la moda y la cultura y lo inscribe dentro de un marco que es la sociedad.

¿Pero es totalmente diferente a lo que serían las ‘tradicionales’ revistas femeninas?

A.T: Después de la ley de identidad de género no hacemos revistas ni femeninas ni masculinas. Creo que lo que buscamos es generar un medio de comunicación que hable de determinadas cuestiones en las que hoy estamos interesados, que los textos sean de aliento, que hayan profesionales de renombre y que puedan refrendar esos contenidos. Buscamos que la revista tenga una mirada que provea información pero que no sea una mirada que a priori clasifique o tenga un prejuicio sobre los hechos. En L’Officiel los protagonistas de la moda se sabe quiénes son, se puede saber cuáles son sus ideales, y que en primera persona ellos mismos se puedan definir. Sin duda que es una publicación que está más orientada a la persona que al show del espectáculo.

"Madame Torrejón" en las Redes sociales

A la fecha, Ana Torrejón posee cerca de 38,9 mil followers en Twitter mientras que otros casi 55 mil en Instagram. Se declara una usuaria activa y consumidora de estas redes sociales.

¿Cómo ves el papel de las redes sociales en este mundo cada vez más hiperconectado?

A.T: Yo uso todas menos Facebook. Twitter me parece ‘la noticia’. En el lugar en donde esté, lo abro para saber qué pasó. Como periodista que soy, tengo una buena red armada de cuentas y personas que sigo porque yo sé cómo me voy a informar. Creo que el tema es ese, el cómo te vas a informar, por eso el uso que le doy es netamente periodístico.

Es conocido que vos misma respondés a los mensajes…

A.T: ¡Yo contesto todo! No tengo ni tendré community managers (risas)

¿Y en Instagram?

A.T: Mi cuenta en Instagram la tardé más en armar ya que quería saber bien qué iba a comunicar visualmente y es que  las imágenes son algo con lo que trabajo permanentemente. Quería saber cuál iba a ser mi voz desde lo visual en la red. Soy una gran caminante, y me gusta compartir en esta red estas cuestiones que hacen a la vida de todos que por ahí permiten que con el ojo uno vaya viajando sin moverse del lugar. Creo que las redes es como andar en bicicleta, no te lo pueden contar, tenes que experimentarlo, tenes que encontrar tu voz, tenes que tener tu protocolo. En mi caso este es el de no agraviar, no injuriar y no insultar.

¿Y qué pensás frente a que muchas veces ese protocolo no existe?

A.T: Yo abogo por el disenso inteligente, ese que nos permite intercambiar opiniones y que hasta en algunos casos no puede hacer cambiar de puntos de vista pero con un profundo respeto por los argumentos de quienes se prestan a ello. Las redes sociales son todos ejercicios de comunicación y cada persona hará uso de ellas de acuerdo a lo que quiere y aspira.

Por último Ana, ¿cómo te definirías?

A.T: Soy una trabajadora. Mi definición, mi virtud y mi valor es eso asumirme como una trabajadora y hacer trabajos que sean puentes y que sirvan para incluir, para modificar ciertas realidades. Siempre sentí eso y que la comunicación era mi herramienta de trabajo. Creo que no cambié mucho para adentro, en lo que yo creía que lo que tenía que ser. Y también me defino como una entusiasta. No creo en la frase que todo tiempo pasado fue mejor, en todo caso, tenemos este presente y con entusiasmo buscar que exista un futuro y en lo posible, que sea lindo.

 

 

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