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14 de agosto de 2006
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GODOY CRUZ

Amenazas que terminaron por cumplirse

Dirigentes y el plantel eran ?apretados? desde hace un tiempo. Una crónica que viene desde la pretemporada.

    Lo que el sábado quedó en evidencia tiene un trasfondo que se arrastra desde la pretemporada de Godoy Cruz, hace poco más de un mes. Los problemas, ajenos al plantel, comenzaron cuando el Expreso estaba en Mar del Plata y algunos periodistas pudieron verlos con sus propios ojos. Un grupo de no más de cinco barras bravas fueron a “apretar” a los jugadores y cuerpo técnico al hotel donde se alojaba el equipo mendocino.

    Se supo, y la cuestión no tuvo mucha repercusión. Por esos días, el defensor colombiano Jossimar Mosquera abandonaba el equipo y el tema de los hinchas se olvidó en los medios. Era más noticia el tema de los refuerzos y las desvinculaciones sorpresivas que lo que hoy lamentablemente padece el Expreso. Luego, durante toda la previa al debut de Godoy Cruz, habían rumores de que algunos hinchas concretamente les habían pedido a los dirigentes dinero y colectivos para trasladarse cuando el Tomba jugara de visitante.

    Y además, habrían hablado con jugadores y cuerpo técnico para que les dieran 10 por ciento de sus sueldos todos los meses. Una locura que hoy se puede asegurar. Ante la negativa de “arreglar” con estas exigencias impuestas por supuestos hinchas, comenzaron a aparecer mensajes, tanto en Acción Deportiva (la sede de la gerenciadora que tiene Godoy Cruz) como en banderas en el propio Gambarte (ver fotos).

    En tono de amenazas, llegaron los mensajes antes de que el Tomba jugara en Buenos Aires y luego del debut. Y lo que era una amenaza se concretó el sábado por la tarde, cuando este grupo de no más de cien personas provocó los incidentes y la policía respondió como nos tiene acostumbrados a quienes vamos a las canchas: balas de goma a mansalva y gases al bulto, porque los violentos se mezclaron con las familias y todo se complicó. Piedras, más gases y la inevitable suspensión del partido. El objetivo de quienes son delincuentes y no hinchas estaba cumplido a la perfección.

    Para Godoy Cruz, para esas familias que quisieron ir a disfrutar del fútbol, para la imagen de Mendoza en todo el país, es un triste palo en la rueda. Habrá que ver cómo termina esta historia, donde los más perjudicados son quienes tanto lucharon por tener un equipo en Primera, que laburaron para que el Tomba estuviera con los grandes, ya sea traspirando la camiseta en la cancha, en la dirigencia o en la ribuna, con un genuino sentimiento.

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