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24 de septiembre de 2006
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CASO SERGIO SALINAS

Amenazan a los padres del preso descuartizado

Así lo confirmó Norberto Salinas, progenitor de Sergio. Su hijo fue seccionado en ocho partes en un aberrante hecho sucedido en el 2004

    Los padres de Sergio Salinas (24), el ex presidiario que fue descuartizado en el penal provincial en diciembre del 2004, denunciaron que son víctimas de intimidaciones, amenazas y situaciones en las que los extorsionistas han llegado a disparar contra la casa de esta familia. El mensaje parece ser claro y, en algunos casos, se puso de manifiesto por escrito, ya que la intención de quienes buscan amedrentar a Norberto y a Julia Salinas es que los familiares de Raúl no persistan en la demanda judicial relacionada con este crimen.

    Norberto Salinas comentó ayer que el más reciente de los hechos intimidatorios lo sufrieron hace casi un mes.“Un hombre con la cabeza encapuchada pasó por la puerta de la casa en un auto y nos gritó que cerráramos la jeta o íbamos a terminar igual” (en referencia a la violenta muerte de Sergio Salinas), dijo el padre de la víctima. En otras ocasiones, los aprietes se los hicieron llegar hasta la puerta de la humilde vivienda de Buena Nueva, en Guaymallén, en donde dejaron mensajes en los que se decía que no hablaran en el juicio por el asesinato de su hijo.

    Estas maniobras se produjeron en tres oportunidades, según confesó Norberto, quien agregó que los testigos que aportaron datos sobre los sicarios de Sergio Salinas pueden correr serio peligro. Recordemos que Sergio Salinas fue seccionado en ocho partes y recibió más de 70 puñaladas en el cuerpo, en uno de los hechos más sangrientos que ha vivido la cárcel de Boulogne Sur Mer, la que, al descubrirse el crimen de Salinas, fue nuevamente foco de críticas locales, nacionales e internacionales.

    En la mañana del 4 de diciembre del 2004, en el pabellón 7, donde junto a Salinas había 168 internos más, fue descubierto uno de los homicidios más aberrantes de los últimos tiempos. Sergio Salinas, a quien le decían Gordo, ya que pesaba más de cien kilos y tenía una altura de 1,83 metros, fue seccionado con armas blancas, de las denominadas “puntas”, que fueron usadas por al menos nueve presos, según estableció la investigación judicial. Por este crimen, nueve internos fueron imputados, tres por el homicidio y seis por su participación en el asesinato.

    En enero del 2005, uno de los supuestos responsables de la muerte de Salinas quedó en libertad antes de que la investigación por este crimen pudiera incriminar a quien ganaba la calle. Desde un primer momento, las voces de la mayoría de quienes estuvieron tras la pista de los asesinos de Salinas daban a entender que Sergio fue asesinado porque tenía información sobre oscuros manejos entre carceleros y encarcelados. “Lo habían marcado como un buchón”, esgrimieron, en su oportunidad, los pesquisas de este caso.

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