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16 de agosto de 2006
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Almodóvar y su nueva película

Una vez más, el genial Pedro Almodóvar trae a la pantalla una historia centrada en la vida de un grupo de mujeres. En este caso, un drama con tintes de comedia que involucra a tres generaciones, obviamente, desde el punto de vista i femenino: Raimunda, casada con un obrero que es despedido y tiene una hija adolescente; Sole (hermana de Raimunda), que sobrevive como peluquera en la soledad más absoluta, y la madre de ambas.

    Una vez más, el genial Pedro Almodóvar trae a la pantalla una historia centrada en la vida de un grupo de mujeres. En este caso, un drama con tintes de comedia que involucra a tres generaciones, obviamente, desde el punto de vista i femenino: Raimunda, casada con un obrero que es despedido y tiene una hija adolescente; Sole (hermana de Raimunda), que sobrevive como peluquera en la soledad más absoluta, y la madre de ambas.

    El pequeño detalle es que esta última está muerta desde hace años, aunque en el pueblo natal aseguran haberla visto. Inteligente como casi todos los filmes de Almodóvar, Volver permite reencontrar al director audaz de la primera etapa, cuando con Matador, Mujeres al borde de un ataque de nervios y ¿Qué hecho yo para merecer esto? deslumbró al mundo y se descubrió como un talento. La principal diferencia con esos filmes es que aquí la construcción del relato es vanguardista y, a la vez, reposada, sin necesidad de caer en la provocación, pero lejos de la fría pretensión de La mala educación, considerada por muchos una de sus peores películas en los últimos años.

    Sin embargo, lo que une a Volver con estos últimos relatos, y en particular con La mala educación, es el reflejo tan personal de su mundo y sus recuerdos. La madre muerta que vuelve al mundo de los vivos es casi el reflejo de la propia madre del director español. Al momento de su muerte, el cineasta expresó que una de las enseñanzas fundamentales, en relación a su trabajo, que su madre le mostró fue “la diferencia entre ficción y realidad, y cómo la realidad necesita de la ficción para ser completa, más agradable, más vivible”.

    No casualmente, en Hable con ella, se presenta al personaje de Beningno como un ser solitario tras la muerte de su progenitora. Además, su musa (que murió en 1999, después del estreno de Todo sobre mi madre) participó en varios títulos: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¡Átame! y Kika. En los dos primeros títulos, se cruzó con otra figura de esa inicial etapa, Carmen Maura, el rostro “almodovariano” también de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), Entre tinieblas (1983) y Matador (1986).

    En este caso, Maura es la madre muerta que vuelve al mundo de los vivos para buscar la reconciliación y el perdón, y que deja una reflexión sobre la naturaleza y el rechazo de la muerte en la sociedad contemporánea. Muy diferente a las vivencias de ese pueblito en su Mancha natal, que los recuerda desde la humanidad de sus habitantes y donde los muertos permanecen vivos hasta el final de los días, sin estridencias pero sin olvidos.

    Todo esto, en Volver, está contado desde el punto de vista de Raimunda, personificada por Penélope Cruz, el otro gran hallazgo de Almodóvar, que sorprende con su versatilidad en el esplendor de su belleza, y balancea la fuerza y fragilidad que exige su papel. En la cinta, deberá vérselas sucesivamente con un marido abusador, la muerte de su tía, la hija adolescente y, finalmente, con la aparición de esa madre que busca una segunda oportunidad. Eficaz y contundente, Volver parece regresar a las fuentes de Almodóvar, a sus magnéticas mujeres y a la comedia que no se priva de la emoción y el melodrama.

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