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16 de septiembre de 2009
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el acusado fue imputado

Allegados a la mujer asesinada dicen que su ex concubino no era violento

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Fue durante el velorio de María Valeria Fontagnol (31), ultimada de dos tiros en el Acceso Este. Un ataque de celos sería la principal hipótesis.

"Lo que hizo es imperdonable". La frase fue la más repetida entre todos los que quisieron dar su punto de vista por el crimen de María Valeria Fontagnol, quien fue asesinada con dos disparos por su ex pareja, Jorge Bonetto (52), que se entregó ante las autoridades judiciales. Ayer, a un día del lamentable episodio, la angustia reinaba entre los familiares y amigos de la mujer, quienes, con profundo dolor, despidieron los restos de la contadora y docente de 31 años.
Mientras tanto, el fiscal de la causa, Eduardo Martearena, imputó al acusado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Continuará detenido y se negó a la indagatoria (ver aparte).
Según algunas testimoniales tomadas por los pesquisas, el ex gendarme ingresó a la casa de la ayudante fiscal Mabel Osorio insultando su ex pareja, dejando entrever una posible relación con otro hombre, motivo por el cual se habría desencadenado semejante ataque enceguecido. "Estaban separados y tenía el derecho de salir con quien quisiera", explicaron en el entorno de la víctima.
Mientras esto ocurría en los pasillos tribunalicios, decenas de personas se hicieron presentes en la sala velatoria Boschin, de Guaymallén, donde no pudieron ocultar su malestar por lo ocurrido. "Era una excelente persona. Una mujer de diez. Nunca tuvo problema con nadie", relataron algunos allegados a la mujer que prefirieron no dar a conocer su identidades.
Varias de los entrevistados coincidieron en que Bonetto "no era una persona violenta". Sin embargo, otros aseguraron que, en los últimos meses, el ex gendarme había mostrado cierta angustia y tenía mal trato en diferentes ocasiones.una vida tranquila. El 1 de noviembre del 2001, Jorge Raúl Bonetto (52) recibía la desagradable notificación de que había sido separado del Escuadrón 13 de Iguazú, donde estaba realizando sus funciones como uniformado. Las razón, según las autoridades, era "inconducta".
Ante esto, el hombre no dudó y decidió viajar a Mendoza, donde tenía toda su familia. Incluso, ya había prestado servicios en Malargüe durante un largo período. Tenía cuatro hijos de su primer matrimonio.
Apenas arribó a la provincia, Bonetto reorganizó su vida y comenzó a trabajar en una conocida empresa de Guaymallén. En ese lugar, cumplía las tareas de guardia de seguridad.
A poco de comenzar a trabajar, conoció a María Valeria Fontagnol (31), quien, con su título de contadora, trabaja en la firma. Desde mediados del 2002, los dos comenzaron a salir y, de a poco, fueron entablando una relación sentimental, hasta que decidieron irse a vivir juntos.
Tal como afirmaron algunos allegados suyos, se llevaban "muy bien" y casi nunca protagonizaban peleas o discusiones. A tal punto que dos años atrás Fontagnoli dio a luz a una nena que hoy tiene dos años.
Un año después del nacimiento de la niña, la pareja ingresó en una etapa de conflictos por motivos que se desconocen. Así fue como hace algunos meses, los dos tomaron la decisión de separarse. Mientras el hombre se trasladó a una casa en Rodeo de la Cruz, ella quedó viviendo en en el barrio Covimet IV, con su pequeña hija.el desenlace fatal. La relación entre ambos tuvo su trágico final en la tarde del lunes. Las testimoniales tomadas ayer señalan que el hombre habría perseguido a la mujer durante varios kilómetros. En el Acceso Este, a la altura de calle Arenales, Bonetto, quien manejaba un Fiat 128, se puso a la par de Fontagnol, que iba en su Renault 9.
Tras increparla, efectuó cuatro disparos de su Thunder calibre 40. Dos de ellos fueron a parar al cuerpo de la mujer: uno a la cabeza y otro a la cadera. Los restantes impactaron en el vehículo.
Esto provocó que la mujer perdiera el dominio y terminara estrellándose contra un árbol a orillas de la calzada. Mientras tanto, el hombre continuó si viaje y se dirigió hacia la casa de su cuñada, la ayudante fiscal Mabel Osorio, quien cumple funciones en la Oficina Fiscal Nº9 de Guaymallén.
Allí ingresó empuñando el arma y aseguró que había matado a su ex pareja para luego dejar la pistola sobre una mesa. Ante esto, la funcionaria decidió llamar al fiscal de Instrucción de turno, Mariano Carabajal, quien recibió la comunicación a las 15.40.
En la conversación, Osorio le explicó la situación por la que estaba atravesando y le pidió directivas sobre cómo actuar al respecto. El magistrado le ordenó que se quedara tranquila, que había actuado correctamente y que diera aviso a policías de investigaciones, situación que ya había sido realizada por la ayudante fiscal.
Asimismo, Carabajal se comunicó a las 17 con la procuración para informar la situación por la que estaba atravesando la funcionaria y, para ese entonces, quien ya se había hecho cargo de la pesquisa era el fiscal especial Eduardo Martearena.
Los motivos del ataque todavía no están claros. Pero un ataque de celos es la principal hipótesis.

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