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9 de octubre de 2019
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Opinión

Algunas claves de la provincia que recibirá Suarez

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El panorama es complejo en términos generales. Los cálculos son obligadamente prudentes, por no decir pesimistas.

La transición entre el gobierno de Alfredo Cornejo y el que viene, de Rodolfo Suarez, ya ha comenzado. Si bien Suarez ha dicho que se tomará un tiempo para definir el equipo de funcionarios con los que comandará la provincia, el denominado gabinete, quienes trabajaron en el equipo técnico que diseñó para abastecer de contenidos políticos la campaña electoral, ya se han adentrado en la situación real de la provincia que recibirán de Cornejo.

El panorama es complejo en términos generales. Lo adjudican a la situación del país, a la ausencia absoluta de crecimiento económico, a los golpes inflacionarios y, sobre todo, al proceso recesivo que ya acumula dos años. En verdad, buena parte de quienes formaron ese grupo de trabajo técnico está inserto en el gabinete de Cornejo. Será, en primer lugar, una transición amigable. Pero, tanto los que están –que podrán no ser parte directa de la administración de Suarez– como los que se encuentran en un lugar expectante coinciden en la adversidad que encontrará el nuevo gobierno, pese a que Cornejo le dejará a su sucesor alrededor de 9 mil empleados públicos menos –afirman– y un Estado en gran medida ordenado, frente a lo que, quien se va, recibió hace cuatro años.

Con una economía fuertemente dañada y en pésimo estado, la administración de Cornejo bajó impuestos con la intención de estimular la inversión privada. Sin embargo, las tasas por las nubes espantaron a quienes podrían interesarse en los estímulos fiscales que ofreció la Provincia. A eso se sumó la decisión del Ejecutivo nacional de salir del esquema de subsidios económicos, y el año se termina con la disminución de recursos coparticipables que provenían del IVA y de Ganancias por las medidas de emergencia que el gobierno de Mauricio Macri anunció tras la derrota en las PASO del 11 de agosto.

La situación es compleja y será más aún cuando Suarez llegue al Gobierno. Con más de la mitad de la población sin acceso a las obras sociales, se profundizó la presión sobre el sistema público de salud. Lo propio ocurrió con la educación. En el Ejecutivo mendocino explican que, en la provincia, la matrícula de las escuelas públicas se incrementó no sólo por la crisis generalizada que golpeó a los sectores medios y que bien pudo haber sido la causa por la que cientos de miles de chicos pasaron de la educación privada a la pública en todo el país. En Mendoza, dicen, además de la crisis, sucedió que el Estado logró reducir a prácticamente cero la ausencia de los docentes por los paros, con lo que la educación en las escuelas públicas de la provincia se volvió más atractiva por ambas cosas.

Suarez se encontrará con una presión sobre los servicios públicos en claro crecimiento y con los coletazos del sistema de indexación de salarios de los empleados del Estado del que probablemente no pueda salir. Se trata del cálculo de aumentos por la vía de la cláusula gatillo, que este año resintió en parte las finanzas de Cornejo. El año terminará con una inflación cercana a 50 por ciento, se calcula, casi un calco de lo sucedido en el 2018. Sin embargo, en el 2019, las finanzas sufrieron más su impacto, más que por la inflación por la recesión. El segundo año de parate casi absoluto de la economía maltrató los recursos por una obligada mayor inversión en el sistema de servicios públicos, básicamente en la salud y en la educación, como está dicho.

Los cálculos que se hacen alrededor de quien asumirá el control de la Provincia desde el 10 de diciembre son obligadamente prudentes, por no decir pesimistas. Si no se comienza a crecer a nivel nacional, las consecuencias en Mendoza repercutirán quizás con más crueldad que lo visto hasta el momento. El nuevo y potencial equipo se prepara para un año complejo si todo sigue como hasta ahora. Con las tasas por las nubes, las expectativas de inversiones privadas siguen siendo muy bajas.

El equipo que ha trabajado alrededor de Suarez explora de qué manera y forma se corporizarán algunas de las ideas que surgieron en la campaña. Una de ellas tiene que ver con la incidencia e influencia del Estado para promover la ajena y esquiva inversión de los privados. Allí surge la propuesta del nuevo banco provincial, que se conformará con las cuentas del propio Estado y el asocio de las tres herramientas financieras que hasta el momento han venido actuando de forma autónoma o separada: el Fondo para la Transformación y Crecimiento (FTyC); Mendoza Fiduciaria y la Sociedad de Garantías Recíprocas (SGR). Todos esos organismos se pondrán al servicio –dice un técnico del actual Gobierno llamado a ser uno de los potenciales funcionarios que continuarán con Suarez– “pura y exclusivamente del sector privado. Que nadie crea que lo que viene, en materia del proyectado nuevo banco provincial, vaya a ser siquiera algo parecido al esquema financiero y tradicional que existió hasta fines de los 90. Aquello nos llevó a la ruina y explica los dos tercios de la deuda pública que contrajo la Provincia”, aclara el técnico, como abriendo el paraguas y desalentando las expectativas entre románticas y desaprensivas que puedan surgir.

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