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29 de mayo de 2007
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CONTAMINACIÓN

Alerta ambiental en Santiago

Los 6,2 millones de habitantes de Santiago de Chile se encuentran nuevamente bajo situación de alerta ambiental, decretada por las autoridades tras los elevados índices de contaminación atmosférica, agravados este año por la crisis en el suministro de gas argentino.

    Los 6,2 millones de habitantes de Santiago de Chile se encuentran nuevamente bajo situación de alerta ambiental, decretada por las autoridades tras los elevados índices de contaminación atmosférica, agravados este año por la crisis en el suministro de gas argentino. El estado de alerta ambiental, la más suave de las previstas en una escala que incluye, además, la preemergencia y la emergencia, es ordenado por la Intendencia de Santiago cuando los índices de partículas nocivas llegan a 200 microgramos por metro cúbico de aire.

    La graduación utilizada por las autoridades señala que con menos de 100 microgramos el aire se considera bueno, regular si los índices van de 100 a 200 y malo si sobrepasan esta última cifra. La alerta ambiental implica la restricción de 40 por ciento de los vehículos no catalíticos –unos 60.000– que circulan por Santiago, la prohibición de quemas agrícolas y de utilizar calefactores a leña en las casas.

   Santiago soporta desde la semana pasada una ola de frío polar que, según las autoridades meteorológicas, se prolongará hasta el viernes. La capital chilena, asentada en un valle rodeado por las cordilleras de Los Andes y de la Costa, carece de condiciones de ventilación especialmente en esta época del año –otoño e invierno austral–, lo que genera un hongo contaminante que se puede observar desde la terraza de cualquier edificio. Debido a este crítico panorama, el 26 de abril, las autoridades se vieron obligadas a decretar la primera alerta ambiental con el objeto de atenuar los riesgos que provoca en los seres humanos, especialmente en niños y ancianos.

    Tras aplicarse varias veces la misma medida, el 12 de mayo se ordenó la primera preemergencia ambiental del 2007, que implicó la restricción de casi 80 por ciento de los vehículos no catalíticos y de 20 por ciento de aquellos con sello verde, que disponen de convertidores catalíticos.

   La medida supuso que unos 200.000 santiaguinos debieron dejar el coche en casa ese día. Además, más de 500 industrias debieron paralizar sus actividades por 24 horas, se prohibieron las clases de Educación Física en los colegios y el uso de todo tipo de chimeneas de hogar. El Ministerio de Salud confirmó ayer que las atenciones por obstrucciones bronquiales en niños y neumonías en adultos mayores se ha incrementado 30 por ciento en los últimos días, como así también otras enfermedades respiratorias.

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