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11 de noviembre de 2020
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Historias

Alegría y deudas: estuvieron ocho meses sin trabajar y ahora regresan

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El hipódromo se prepara para abrir luego de 8 meses.

Cuatro mendocinos a los que la pandemia golpeó de lleno y que ahora podrán volver a sus tareas con ansiedad, pero también con deudas.

Luego de ocho meses de parálisis, varios rubros lograron la autorización del Gobierno provincial para retomar sus actividades. Entre ellos, el turf, las salas de juego, los jardines maternales y artistas. La mayoría de los trabajadores regresa con alegría, con ansiedad, pero también con deudas.

Muchos de ellos salieron a las calles a pedir ser habilitados para trabajar. Muchos marcharon hasta la casa de Gobierno para exigir una respuesta o ser simplemente escuchados. Tras la habilitación anunciada por Rodolfo Suarez, los trabajadores ya están listos para volver a empezar.

Panorama desolador

Uno de los sectores más golpeados durante la pandemia fue el turf. Fueron ocho meses sin actividad en el Hipódromo de Mendoza y mucha incertidumbre entre los que se dedican a la actividad.

“Fue muy duro ver cómo nos tenían a las vueltas mientras habilitaban restaurantes, gimnasios, bares y demás. Lugares que realmente eran cerrados y juntaban gente. Nos sentimos muy discriminados, no nos escucharon. Nos dejaron solos y así nos sentimos”, manifestó Elizabeth, esposa de Horacio, un jockey que trabaja en La Catedral.

La mujer no es ninguna improvisada. Su padre se desempeñó en el lugar años atrás, su hermano es entrenador, incluso, su hermana es jocketa. “Somos una familia que nos criamos en el hipódromo y lo que vivimos no nos pasó nunca en la vida”, admitió afligida.

Luego de cinco protestas, los trabajadores lograron su cometido y este 22 de noviembre se disputará el primer encuentro. Será sin público y los aficionados podrán hacer sus apuestas durante la semana en las ventanillas habilitadas en la sede.

“Nunca hemos realizado este tipo de manifestaciones, pero no nos quedaron opciones. Muchos caballos emigraron en busca de oportunidades, familias enteras sin recursos, sin tener para comer. Realmente fueron muchos los pesares que vivimos y hoy nos sentimos más aliviados, pero la pasamos muy mal”, manifestó Florindo Catapano, hermano de Elizabeth y entrenador.

Ver también: Protestaron en Casa de Gobierno para que regrese el turf

El hombre también recalcó que desde que Suarez anunció la habilitación el ánimo fue otro en los trabajadores. “Hoy La Catedral se vistió de fiesta. La gente llegó a realizar sus trabajos con un ánimo diferente. Las deudas están, la malaria la pasamos, pero el hecho de volver a las pistas cambia todo”, dijo Catapano.

Regreso con miedo

Otras de las actividades habilitadas para comenzar a funcionar son los casinos. Si bien aún no se sabe con exactitud cuándo comenzarán a operar, la noticia fue celebrada por el sector que rápidamente comenzó  a reacomodar las salas de acuerdo a los protocolos establecidos.

“Fueron ocho meses durísimos. Ochos meses en los que acumulé muchas deudas, pero acá estamos, listos para arrancar, eso sí, con mucho miedo a lo que vendrá”, contó Verónica, que desde hace 17 años se desempeña junto a su marido en el Casino de Mendoza, en Godoy Cruz.

La pareja trabaja en las mesas de juego y el temor al contagio creció desde el momento en que anunciaron que volvían al ruedo.

“Es contradictorio porque necesitamos volver, necesitamos reactivar nuestra economía, pagar las deudas y demás, pero a la vez tenemos miedo porque estamos muy expuestos. Ya sin pandemia las fichas que se jugaban en la mesa aparecían en condiciones antihigiénicas, no había distanciamiento entre los jugadores, por lo que ahora eso me da temor, no sé aún cómo será el protocolo”, contó Verónica.

La joven, madre de dos niños de 4 y 6 años, aseguró que durante este tiempo su suegra se fue a vivir a su casa y es por ellos que ha crecido el temor.

“Mi único pedido es que la gente que asista a las salas tome conciencia y se cuide para cuidarnos. Es necesario el trabajo, es necesaria la reactivación, pero con salud”, sentenció.

A punto de cerrar las puertas

Daniela Torrente es dueña de un jardín maternal que funciona en el barrio Trapiche de Godoy Cruz. El mismo funciona hace 13 años y hace una semana estuvo a punto de dejar de existir.

“Soy una afortunada. Son muchos los jardines que cerraron sus puertas durante la pandemia y si bien estuve a punto de bajar las persianas acá estoy, sobreviviendo y preparándome para volver a empezar”, dijo la maestra.

Ver también: Los jardines maternales, en jaque por la pandemia

La mujer aseguró que el 31 de octubre se le vencía el alquiler de la casa donde funciona el jardín y pensó en  cerrar.

“Durante todos estos meses el alquiler del lugar siguió corriendo, los servicios e impuestos también, en fin, hoy el balance que me deja esta pandemia es empezar con deuda. A diferencia de otros años, arranco con -10, pero acá estamos con ganas y entusiasmo”, contó.

Durante estos meses la maestra ideó un proyecto virtual, donde sus alumnos recibían clases de teatro, recreación, entre otras actividades, y así logró subsistir .

“La idea ahora es montar ese proyecto en forma presencial y aplicarlo con los chicos en vivo y en directo. Ya tenemos varios alumnos inscriptos”, anticipó

Torrente agradeció el apoyo de su familia y de las docentes que la acompañaron en este proceso. “Esas mujeres tienen toda mi admiración. No siempre cobraron su sueldo y allí estuvieron y siguen junto a mí. Volvemos diferentes, más fortalecidas, pero con las mismas ganas”, expresó.

La mujer ya readaptó el establecimiento y, por ahora, sólo recibirá dos grupos reducidos de niños, divididos en dos turnos.

“Quiero que vayamos de a poco y cumpliendo con todos los protocolos. Volvemos, pero sin olvidarnos que la vacuna no está todavía y que debemos seguir cuidándonos, el compromiso tiene que seguir”, expresó.

En busca de la dignidad

Los artistas también padecieron los avatares de la pandemia. También son otro de los rubros afectados y también recibieron la habilitación para regresar al ruedo.

Ver también: Estrategias para lograr que el espectador regrese a las salas

Sin mucha espera,  el músico mendocino, Dante Petricca será uno de los primeros en subir a un escenario. La cita será este viernes en el Teatro Imperial de Maipú.

“Luego de ocho meses sin pisar un escenario regreso y todavía no lo puedo creer. El show será acústico, limitado para 30 personas, todas trabajadoras de la Salud, a quienes se les brindará un homenaje por el trabajo realizado”, anticipó Petricca.

La sala de Maipú es una de las primeras que ya confirmó su reapertura y aplicará todos los protocolos necesarios para la ocasión.

“Todavía no caigo de que en unos días volveré a cantar. Hace 6 años que tengo la bendición de vivir de la música y este tiempo fue tremendo. Hice changas, me las rebusqué como pude porque no tenía ahorros y también recibí la ayuda de mi hermano, de mi padre y amigos”, confesó.

El artistas aseguró estar expectante y feliz con el regreso a los escenarios, pero también preocupado por las deudas asumidas. “Mis hijos van a colegios privados y tengo que terminar de pagar las cuotas, refinanciar planes de pago y así. No será  nada fácil volver a empezar, pero siento que esta habilitación me permitirá recuperar mi dignidad, mediante el trabajo”, culminó.

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