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1 de noviembre de 2006
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Alckmin perdió, pero se hizo fuerte

El candidato a la presidencia de Brasil, quien cayó ante Lula da Silva, se convirtió en el opositor con mayor poder en el mapa político brasileño. Ya se habla de su postulación en el 2010

    Geraldo Alckmin, el candidato derrotado el domingo por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, salió fortalecido como líder de la oposición y con la posibilidad de tener un papel importante en los comicios del 2010. Nada se sabe sobre lo que hará Alckmin en un futuro inmediato y él tampoco lo dejó traslucir cuando reconoció su derrota en unas breves declaraciones.

    “El trabajo continúa, con más entusiasmo, con más emoción y con más experiencia, tras haber terminado la campaña con más confianza en Brasil”, se limitó a decir. Sus correligionarios, sin embargo, ya tienen planes para conducirlo el próximo año a la presidencia del Partido de la Social Democracia (PSDB) y para postular, en el 2008, su candidatura a la alcaldía de San Pablo, la mayor ciudad de Brasil. El líder opositor, cuya fuerza electoral generaba desconfianza, incluso entre miembros del PSDB, no sólo obligó a Lula a disputar una segunda vuelta electoral, sino que obtuvo un caudal de 37,5 millones de votos (39,17 por ciento de los votos válidos).

    Esa votación, que hasta hace un mes no era prevista ni por los analistas ni por las encuestas, le da credenciales para exigir voz y voto en la oposición durante los próximos cuatro años, en los que no ejercerá ningún mandato e, incluso, para reivindicar un papel a la hora de elegir el candidato del PSDB a la presidencia en el 2010. “Alckmin tendrá ahora un papel importante tanto dentro del partido como en la política nacional. Será un contrapunto del Gobierno”, admitió el gobernador del Estado de Minas Gerais, Aecio Neves, uno de los dirigentes del PSDB señalado como posible candidato en las elecciones presidenciales del 2010.

    “Alckmin pasó a ser una figura nacional. La disputa presidencial lo colocó en otro nivel”, según el diputado federal Arnaldo Madeira. El ex gobernador de San Pablo y ex candidato presidencial podrá desempeñarse también como una especie de tercera vía en el PSDB, partido que ya tiene dos dirigentes con serias pretensiones de disputar las próximas elecciones presidenciales.

    José Serra, quien el 1 de octubre fue elegido gobernador de San Pablo, y Neves, quien ese mismo día fue reelegido como gobernador de Minas Gerais, no han escondido su intención de disputar las elecciones del 2010, cuando Lula tendrá que abandonar el poder sin derecho a un tercer mandato. Alckmin se convertirá, por lo mismo, en el fiel de la balanza en la lucha por el poder en la oposición, según los analistas.

    Su partido, inicialmente, no tuvo en cuenta como candidato a Alckmin, un dirigente desconocido fuera de San Pablo y con una carrera política poco brillante hasta que, en el 2001, la muerte de Mario Covas, de quien era vicegobernador, lo convirtió en el gobernador de ese Estado, el más rico y poblado del país. Hasta entonces, el candidato socialdemócrata no pasaba de un político en la sombra que apenas había sido alcalde de su natal Pindamonhangaba y diputado. Su estrella comenzó a brillar en el 2002 cuando, gracias a su gestión y a una popularidad de cerca de 70 por ciento, resulto reelegido como gobernador de San Pablo, el Estado que administra el segundo mayor presupuesto del país.

    Las terquedad que este médico anestesista de 54 años demostró durante toda la campaña electoral lo llevó a imponer su candidatura entre los dirigentes del PSDB. Y también, a forzar la segunda vuelta para obtener en las urnas un poco más que el porcentual de votos que obtuvo Serra en el 2002 (38,7 por ciento), cuando fue el candidato de la oposición derrotado por Lula.

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