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4 de noviembre de 2019
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Opinión

Alberto y Suarez, obligados a negociar y acordar para lo que viene

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El gobernador electo necesita precisiones del rumbo nacional, como la mayoría de los gobernadores, para ordenar su propio plan, que depende de los recursos nacionales.

Los primeros tres meses de gobierno serán clave para todo lo que imagina implementar Rodolfo Suarez desde la Gobernación a partir del 10 de diciembre. Se trata de los tradicionales y famosos 100 primeros días de gestión durante los que se debería desplegar, según el manual no escrito de estos momentos de la política, las medidas y decisiones, tal vez, más antipáticas, las que supondrán un disgusto o, quizás, un sinsabor, cuando el que gobierna no ha gastado un ápice del crédito a su favor.

Lo que se espera de Suarez para ese período hay que buscarlo para cuando se develen las claves en las que se asentará la administración del peronista Alberto Fernández en la Nación. El presidente electo trabaja en un grupo de medidas básicas, de acuerdo con lo que trascendió el fin de semana, que apunten a dar señales claras de que se concentrará en la recuperación de la economía para reactivar el consumo y mejorar el ánimo de la ciudadanía, en particular, de aquellos que conformaron la base mayoritaria en la que se justificó su triunfo electoral.

Cuatro años atrás, para esos primeros cien días de gobierno, Macri se quedaría empantanado y a mitad de camino entre dar a conocer el verdadero estado de situación del país con las políticas que llevó adelante para corregir una situación económica que sólo logró en parte y hasta el primer trimestre del 2018, porque, luego, todo resultó ser una pendiente hacia el abismo. Ahora, por el delicado estado de situación social del país, Fernández se inclinaría por hacer –según trascendió luego de un encuentro a solas con el economista Roberto Lavagna– anuncios que apunten a mejorar los niveles de consumo de los argentinos. Nada se ha especificado, en verdad, sobre ese objetivo puntual, ni nadie lo ha confirmado; lo único que se afirmó desde el entorno de Fernández, que lo acompaña por estas horas en una visita oficial a México, es que todas las medidas que anuncie el nuevo presidente irán “en el sentido de mejorar la vida cotidiana de la gente”, de acuerdo con lo que publicó La Nación en su edición dominical.

Pero, Suarez necesita precisiones del rumbo nacional, como la mayoría de los gobernadores, en verdad, para ordenar su propio plan; un plan que depende de los recursos nacionales, de las inversiones de la Nación y, por supuesto, de las partidas de la coparticipación. Las señales más claras le llegarán al flamante gobernador mendocino una vez que se sepan las correcciones del nuevo presupuesto nacional para el año próximo. El proyecto de pauta que elaboró el ministro Hernán Lacunza y que fue enviado al Congreso el 15 de setiembre quedó virtualmente sepultado y archivado por orden, claro está, del propio Fernández.

En esa nueva partida de gastos se presume que se incorporarán los también nuevos objetivos de Fernández, que surgirán, además, de la orientación del consejo económico y social que el presidente electo negocia llevar adelante con la CGT y algunos empresarios.

Suarez espera, además, hacia dónde irá una planeada nueva ley de hidrocarburos, la que develaría, entre otras cosas, la política de subsidios que dará el nuevo gobierno. Una decisión clave que esperan las compañías petroleras, particularmente, las que operan en Vaca Muerta, tanto en Neuquén como en Malargüe.

Mientras Suarez y Alfredo Cornejo –quienes se suman este comienzo de semana a la misión mendocina por ciudades chinas– continúan delineando, según se cree, parte del gabinete del nuevo gobierno, como también la estrategia que seguirán en forma conjunta una vez que arranque la administración provincial y Cornejo llegue a Diputados de la nación, alrededor de Fernández también sacan cuentas del nuevo parlamento y de la novedosa configuración que dejaron las elecciones presidenciales del domingo 27. Porque, el peronismo deberá negociar en ambas cámaras para conseguir las leyes clave. Mucho más en Diputados, donde Cambiemos tendrá diez bancas más que el peronismo unido, el que estará obligado en ciertos casos a buscar aliados en legisladores que corresponden a fuerzas provinciales.

En ese contexto, el nuevo oficialismo sigue de cerca la interna dentro de Cambiemos y la lucha que se dará entre Cornejo y, muy probablemente, el cordobés Mario Negri por la conducción del bloque.

Mientras Sergio Massa, seguro presidente de la Cámara Baja, se dispone a negociar y buscar apoyos para el paquete de nuevas leyes que presentará Fernández para los primeros cien días del gobierno, trasciende que Fernández ha dado el visto bueno para buscar esos apoyos entre los radicales que siempre estuvieron algo incómodos con Macri. Y en ese horizonte aparecen los radicales de Mendoza y los que responden al jujeño Gerardo Morales. Un posible nuevo esquema para reprogramar las deudas de las provincias podría ser el motivo por el cual Suarez, Morales y también el gobernador cordobés Juan Schiaretti se sentarían gustosos a escuchar las propuestas del nuevo presidente y, quizás, hacer un aporte indispensable para el paquete de nuevas leyes con el que se presentará Fernández apenas asuma el poder.

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