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17 de noviembre de 2012
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Alarma ante el "boom" del comercio con huesos de león

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No sólo el cuerno del rinoceronte y el marfil son muy codiciados en los mercados asiáticos de curanderos y farmacéuticos "tradicionales". También crece la demanda de huesos de león.

En Asia, hay quienes pagan hasta 10.000 dólares (7.600 euros) por un esqueleto del rey de la selva. Los farmecéuticos aprecian el polvo y las pastillas de huesos de león por sus propiedades curativas para una variedad de enfermedades que van desde el asma hasta la impotencia.

Además, como el comercio de huesos de tigre está prohibido desde hace tiempo, pero el "vino de tigre" goza de una enorme popularidad, se maceran huesos de león en whisky que luego se venden como un tipo de esta bebida.

Así, los protectores de animales temen que pronto también esté en riesgo la población de leones salvajes en África, que actualmente es de unos 20.000 ejemplares. Y es que a diferencia de lo que ocurre con rinocerontes o elefantes, prácticamente no existe ningún lobby político que alerte sobre este problema.

Para los criadores de leones y cazadores en Sudáfrica fue una victoria que la ministra de Medio Ambiente, Edna Molewa, rechazara en mayo una prohibición del comercio con huesos de leones. Según argumentó el gobierno de Pretoria, este comercio no tiene "influencia negativa en la supervivencia de la especie en estado salvaje".

En Sudáfrica hay unos 2.000 leones que viven en libertad. Los huesos destinados a la exportación son simplemente un "producto de desecho de los leones criados en cautiverio", subrayó Molewa.

Sin embargo, las cifras revelan otra situación: En 2009 se exportaron de Sudáfrica 92 esqueletos de este enorme felino, y un año después ya fueron 235. Si bien no hay datos disponibles, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) teme que desde entonces la cifra haya continuado aumentando.

Los esqueletos provienen de leones matados legalmente en reservas de caza. Cada año, varios miles de turistas visitan estos campos privados para observar y fotografiar animales, pero también se recauda mucho dinero con una licencia para cazar: los aficionados a la caza mayor de todo el mundo pagan hasta 40.000 dólares para poder matar aquí un león.

Luego se pueden llevar su trofeo de caza y adornar con la piel o la cabeza del león sus salas de estar y bibliotecas, pero los huesos los vende el dueño de la reserva de caza. En ningún otro lugar del mundo hay más cacerías de leones que en Sudáfrica, afirma Chris Mercer, miembro de la Campaign Against Canned Hunting. Este país también es el único que exporta oficialmente huesos de león.

El presidente de la Asociación de Criadores de Predadores sudafricanos, Pieter Potgieter, opinó que el comercio de huesos provenientes de leones criados en cautiverio sirve, al fin de cuentas, para preservar las poblaciones de sus congéneres que viven en libertad. Nadie debería cazar furtivamente leones si se pueden comprar de forma legal los huesos, indicó.

Pero los protectores de animales están alarmados. La directora de una campaña en contra del comercio con huesos de leones, la canadiense Emma Ruby-Sachs, lo formuló de manera drástica: "El comercio de huesos de león significa la condena a muerte para los leones salvajes de Sudáfrica".

Esta jurista de la organización neoyorquina Avaaz teme que la demanda procedente del Lejano Oriente supere pronto la oferta de huesos de leones cazados de forma legal. Entonces, los leones salvajes también se convertirían en preciadas víctimas de cazadores, sostiene Ruby-Sachs.

Avaaz inició una campaña y pidió, a través de grandes pancartas colocadas por ejemplo en el aeropuerto de Johannesburgo, poner fin al comercio de huesos. Sin embargo, estos carteles fueron retirados muy rápido, debido posiblemente a que el aeropuerto temía que dañara la imagen de Sudáfrica, donde el turismo es una de las principales fuentes de ingresos.

También el experto en protección de especies del WWF Volker Homes ve en el comercio de huesos simplemente un negocio. Y teme que aliente la caza de leones que viven en estado salvaje. En cualquier caso, la clientela mayoritariamente asiática está dispuesta a pagar más por los huesos de leones salvajes, porque cree que éstos tienen un mayor efecto, indicó Pieter Kat, fundador de la organización británica de protección de leones Lion Aid.

Uno de los problemas que afrentan los protectores de animales es que sólo se pueden basar en observaciones. Prácticamente no hay cifras sobre leones que viven en estado salvaje. Y, como afirma Kat, los restos de un león son fáciles de retirar, a diferencia de los de elefantes y rinocerontes, que pesan varias toneladas.

"Los cazadores furtivos cortan los huesos, los retiran del cuerpo del león y entierran la carne o la dejan tirada". Sólo pocas veces se hallan restos de estos grandes felinos, ya que generalmente los animales carroñeros son rápidos. "Desde 2010 vemos ante todo en Laos y Vietnam una enorme oferta de huesos de leones. Es mucho más que lo exportado legalmente. Eso hace suponer que también hay huesos de leones salvajes".

Pero no sólo los cazadores furtivos quieren cubrir la demanda del Lejano Oriente y ganar dinero con ello. También hay granjeros sudafricanos involucrados en negocios ilegales, según informa la revista sudafricana "Mail & Guardian". Leones salvajes y crías de estos felinos pasan de contrabando de Botswana a Sudáfrica, donde terminan en reservas de caza privadas.

Esto se debe a dos motivos, afirma Kat. Por un lado, los leones criados en cautiverio tienen una deficiencia en la diversidad genética, por lo que los granjeros necesitan sangre fresca para la reproducción de estos grandes felinos.

"Por otra parte, turistas que participan en safaris cazan los leones salvajes. Debido a que las autoridades no pueden determinar si se trata de huesos de un león salvaje o uno criado en cautiverio, los granjeros pueden exportar de forma legal los huesos", añadió. Pero las ganancias para los granjeros son mucho mayores en el caso de un animal salvaje. 

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