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9 de agosto de 2006
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ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA

Al año, pocos se acuerdan de un sismo

Una investigación demuestra que la población y el Estado tienen escasa conciencia sísmica. Falta prevención y control en las obras.

    El temblor del sábado pronto será un recuerdo. Al año de haberse producido un terremoto, sólo un cincuenta por ciento de la población mantiene algún interés sobre el incidente y, cinco años más tarde, un escaso cinco por ciento tiene en mente el episodio. El dato surge de un trabajo que realizaron especialistas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Mendoza, que muestra la escasa importancia que la gente y los organismos oficiales le dan a este tipo de fenómenos naturales.

    Para intentar medir cómo evoluciona en el tiempo el interés de la población a medida que se aleja el día del fenómeno, los especialistas tuvieron en cuenta, entre otros datos, las campañas de prevención, los simulacros y la cantidad de artículos que aparece en los medios periodísticos. De acuerdo al trabajo de los profesionales del Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología e Ingeniería Sísmica (Ceredetec), esta falta de conciencia sísmica evita que se aprovechen los períodos de calma entre cada evento para realizar acciones de prevención sostenida.

    La directora del Ceredetec,Noemí Graciela Maldonado, explicó que como la recurrencia de sismos de intensidad peligrosa es de unos cien años, puede haber generaciones enteras que no lo vivan. Esto –dijo– termina siendo un punto negativo, porque la gente no se prepara para saber cómo actuar ni el Estado apuesta a la prevención. Para Maldonado, esta falta de conciencia es más grave aún si se tiene en cuenta que Mendoza es una zona altamente vulnerable, por encontrarse, junto con San Juan, a unos 400 kilómetros de la línea de convergencia entre las placas de Nazca y la Sudamericana.

SIN CONTROLES. La falta de conciencia sísmica no sólo queda evidenciada por el poco interés de la población en el tema, sino también porque el Estado, de a poco, relaja el control de las consmtrucciones o no hace el mantenimiento adecuado de los edificios. “Se ha relajado la totalidad de los controles y eso no es bueno. Además, hay diferencias: algunas municipalidades hacen un buen seguimiento y otras, no”, explicó Maldonado. La especialista dijo que la construcción sismorresistente es la mejor prevención ante un terremoto.

    Pero en algunos casos, por problemas de diseño, de materiales, de construcción o de mantenimiento, los edificios no resisten como debieran. “Hacer una construcción como se debe cuesta lo mismo que hacerla mal. Los materiales no son más caros, sino que hay que controlar cómo se construye”, dijo la directora del Ceredetec. La investigadora recalcó la importancia de adecuar los códigos de edificación y de construcciones sismorresistentes.

    Por esto, una comisión formada por miembros del Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos, del Centro de Ingenieros, de la UTN y de la UNCuyo ya terminaron un proyecto para adecuar la norma mendocina, que data de 1987, y la nacional. En breve, la presentarán al gobernador Julio Cobos. El temblor del sábado afectó a más de 500 casas y a un puñado de escuelas en distintos departamentos y aún continúan los relevamientos. Pese a estos primeros datos,Maldonado dijo que la zona más desprotegida en cuanto a la calidad de la construcción es la rural, porque la mayoría de las viviendas no es sismorresistente.

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