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31 de agosto de 2006
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ELECCIONES POLÉMICAS

Advierten sobre caos político en México

El congreso comenzó a trabajar con la nueva disposición, luego de los sospechados comicios del 2 de julio, en los que la izquierda denunció fraude. Afirman que puede peligrar la gobernabilidad.

   El Congreso mexicano, surgido de las elecciones del 2 de julio, comenzó ayer los trabajos de la LX Legislatura en un clima de crispación política, a causa del incierto desenlace de la elección presidencial. En una agitada sesión, los nuevos legisladores eligieron la mesa directiva de la Cámara de Diputados, que estará presidida por el Partido de Acción Nacional (PAN), del presidente Vicente Fox, que por primera vez en la historia cuenta con mayoría simple en el parlamento.

    El nuevo presidente del Senado es Manlio Fabio Beltrones, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), mientras que Jorge Zermeño, del PAN, está al frente de la Cámara de Diputados. Los diputados del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), del aspirante a la presidencia Manuel López Obrador, quien acusa a las autoridades electorales de haber permitido un fraude para favorecer al candidato oficialista Felipe Calderón, dejaron claro que ésta no será una legislatura fácil.

   La fracción del PRD advirtió del riesgo de ingobernabilidad de la Cámara, debido a cómo ha sido formada la mesa directiva, que, en su opinión, está diseñada para facilitar al presidente Fox la presentación de su informe anual mañana viernes. Presidida por Zermeño, la mesa directiva tiene como vicepresidentes a María Elena Álvarez (PAN), Ruth Zabaleta (PRD), y Arnoldo Ochoa (PRI), y como secretarios, a cuatro legisladores de partidos minoritarios.

    Algunos diputados de la formación izquierdista, que corearon el nombre de López Obrador, advirtieron que con esta mesa se cierra la posibilidad de acuerdos en el “único espacio de diálogo dentro de la coyuntura política”. El partido de Fox y Calderón cuenta con 206 de los 500 diputados y con 52 de los 128 senadores, pero deberá negociar con la izquierda o con el histórico PRI para sacar adelante las reformas fundamentales que se propone realizar.

    Durante los últimos seis años, las reformas estructurales planteadas por Fox en materia fiscal, energética, judicial y política chocaron con un dividido Congreso, en el que el PRI tuvo la mayoría simple, el PAN fue la segunda fuerza y el PRD, la tercera. Tras las elecciones generales del 2 de julio, el panorama cambió. En la Cámara Baja, el PAN cuenta con 206 escaños, el izquierdista PRD, con 125, y el PRI, con 105. Tras ellos están el Partido Verde Ecologista (PVEM), con 19; los izquierdistas Partido del Trabajo y Convergencia, con 16 cada uno; Nueva Alianza, con 9, y Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina (Pasc), con 4 representantes.

    En el Senado, de los 128 escaños, 52 son para el PAN, 33 para el PRI, 29 para el PRD, 6 para el Verde, 5 para Convergencia, 2 para el Partido del Trabajo y 1 para Nueva Alianza. Para el analista político José Antonio Crespo, del Centro de Investigación y Desarrollo Económico (CIDE), los trabajos del nuevo Congreso “en buena parte” están marcados por la pasada elección, ya que el PRD es una representación “agraviada” a la que habría que reincorporar con negociaciones.

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