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4 de septiembre de 2006
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PREVENCIÓN

Advierten sobre cáncer de cuello uterino

Expertos se reunirán para debatir diagnósticos y tratamientos en Buenos Aires esta semana. En el mundo, por año, mueren cerca de 200.000 mujeres a causa de este mal.

    Cerca de 200.000 mujeres mueren anualmente en el mundo por cáncer de cuello uterino y la mayoría llega a ese cuadro clínico debido a la falta de controles ginecológicos, coincidieron fuentes médicas. Un informe de la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC), con motivo de realizarse en el país, del 4 al 8 de setiembre, la Semana de Prevención del Cáncer Ginecológico, alertó que el cáncer de cuello uterino es el segundo en las mujeres, después del de mama. En tanto, las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, en el mundo, presentan cáncer de cuello uterino, cada año, 450.000 mujeres, y de ellas mueren 200.000, siendo la mayoría de países en vías de desarrollo.

    La jefa de Ginecología del LALCEC, Silvina Witis, explicó que esa patología “se da más en la mujer joven que tiene muchos hijos”, y destacó que “la detección precoz de las lesiones premalignas es la única manera de evitar que se llegue a un cuadro de cáncer de cuello uterino”. En ese sentido, Witis indicó que, “a partir de que la mujer comienza a mantener relaciones sexuales, debe realizarse un papanicolau una vez por año y de por vida, para detectar si hay alteraciones” en su cuello uterino.

    La ginecóloga insistió en la necesidad de esa práctica ginecológica “antes los cambios que se registran en el cuello uterino, en la flora vaginal y la variación de la inmunidad a los virus durante las distintas etapas de la vida femenina”. Alertó que “una mujer que no se practica desde hace cuatro años un papanicolau puede, a esta altura, tener lesiones precancerosas en el cuello uterino”, y puntualizó que, desde el momento en que se registran “hay un lapso de 10 años para que se desarrolle el cáncer”.

    El método de papanicolau consiste en extender sobre un vidrio, que se llama portaobjetos, una pequeña cantidad de flujo vaginal que se extrae del cuello uterino, sin ocasionar molestias. Ese flujo se colorea y un médico citólogo lo observa en el microscopio, informando sobre si las células estudiadas son normales o anormales, y si se detectan lesiones que pudieran representar un cáncer inicial o avanzado.

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