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31 de enero de 2019
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Adhesivos naturales, una opción superadora sin descuidar el ambiente

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Se busca combinar las materias primas de origen natural con los adelantos técnicos que permitan mejorar sus propiedades.

Desde los albores de la civilización, el hombre ha empleado diversas sustancias naturales para unir piezas sencillas y transformarlas en sistemas más complejos. Estos adhesivos, iban desde bitúmenes para momificación, pasando por albúmina de huevo para el armado de muebles hasta lacre para sellar documentos.

Pero la llegada del siglo XX trajo consigo una revolución técnica que también involucró a los materiales adhesivos. El auge del petróleo y sus derivados cambió el panorama. En pocos años los polímeros sintéticos ingresaron al mundo de los adhesivos y desplazaron todos los materiales utilizados hasta entonces, con dos honrosas excepciones: el almidón y el caucho natural, que todavía resisten.

Sin embargo los materiales sintéticos, con enormes ventajas de performance y precio, también presentan inconvenientes. Sus materias primas de origen, petróleo o gas, son  no renovables. Otra característica, su durabilidad, genera residuos que permanecen como tales por largos periodos de tiempo, acumulando productos que no se degradan. En varios casos la toxicidad es importante.

No es de extrañar, entonces, que la mirada de los tecnólogos vuelva hacia atrás. Se busca combinar las materias primas de origen natural con los adelantos técnicos que permitan mejorar sus propiedades. La idea es lograr reemplazos útiles a los adhesivos sintéticos que han copado el mercado.

Y así hacen su aparición los bioadhesivos. Para ser considerados como tales deben fabricarse a partir de materias primas naturales y renovables; reemplazar adhesivos de base sintética con el consiguiente ahorro de gas y petróleo; degradarse en los tiempos usuales para un producto natural; y evitar la toxicidad que presentan algunos adhesivos sintéticos.

Un ejemplo en este sentido, es el adhesivo a base de proteína de soja desarrollado desde el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Su base es el CPS (Concentrado Proteico de Soja) y la soja es natural y renovable; reemplaza a resinas sintéticas del tipo fenol-formaldehido empleadas en la industria de la madera; el CPS, que se emplea para el engorde de ganado porcino, es biodegradable; y no tienen formol (producto cancerígeno declarado por la OMS).

Este caso ejemplifica el horizonte al que apuntan los investigadores que trabajan con bioadhesivos.

Si agregamos que:

- El adhesivo agrega valor a la cadena de la soja, es decir que mejora su perfil comercial, al punto de pasar a ser competitivo con sus similares sintéticos.

- La normativa mundial (UE,etc.) apunta a reducir el valor del formol hasta cero en los próximos años, con lo que los adhesivos sintéticos empleados actualmente no servirán en el futuro cercano.

Entonces, vemos que la alternativa “bio”, lejos de ser un paso atrás en la ciencia de los materiales, constituye una opción superadora en el desarrollo de nuevas tecnologías al servicio del progreso sin descuidar nuestro ambiente.

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