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25 de septiembre de 2006
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DELITOS ECONÓMICOS

Acusado de millonaria estafa sigue en libertad

El imputado les ofrecía a sus clientes invertir en el exterior, pero desde el año pasado dejó de pagarles, generando una deuda importantísima. Un juez lo dejó libre.

    La investigación abierta por la estafa extrafinanciera más grande de los últimos años, protagonizada por la firma Curatola y Asociados, tiene al principal imputado en libertad y a cerca de 10.000 damnificados con pocas chances de recuperar el dinero invertido, que supera los 300 millones de dólares. El caso involucra al ex vendedor de seguros y asesor financiero Eugenio Curatola, quien ofrecía cuantiosas inversiones en el exterior –que durante un tiempo generaron fabulosas ganancias– y el año pasado dejó de pagar a sus clientes.

    Cuando se conoció el escándalo, Curatola se refugió en Miami, pero el 17 de julio volvió al país y logró que el juez de instrucción porteño Mariano Scotto le concediera la eximición de prisión, medida confirmada por la Cámara del Crimen, pese a que el fiscal Marcelo Solimine reclamó que fuera detenido. Según las fuentes el asesor está acusado del delito de estafas reiteradas, que prevé hasta seis años de cárcel, y hay cerca de 500 querellantes que se presentaron como damnificados. Hasta ahora sólo se logró que se dictara su inhibición general de bienes y la prohibición de salida del país.

    El próximo paso de la fiscalía es pedir la indagatoria de Curatola, sobre quien ya reunieron numerosas pruebas, según dijeron voceros judiciales. Además de esta causa, el ex vendedor de seguros enfrenta otra por un delito más grave, de lavado de dinero, a la cual está aportando pruebas la Unidad de Información Financiera (UIF), ya que existe la sospecha de que el dinero invertido se giraba fuera del país con ese fin.

    Luego de una serie de allanamientos realizados en el country de Curatola, en la localidad bonaerense de Hudson, el fiscal Guillermo Marijuán, quien tiene delegado el expediente, comenzó a analizar 11.000 contratos firmados entre la consultora y sus clientes. Además del ex vendedor de seguros, están siendo investigados su esposa, Silvina Amestoy, una prestigiosa abogada del fuero civil y comercial, y sus hermanos, Sebastián y Clemente Curatola. También están en la mira siete representantes de la firma en las ciudades de Azul, La Plata, Bariloche, Santa Rosa y Comodoro Rivadavia, de donde son la mayoría de los damnificados.

    Debido a la existencia de las dos causas, la Cámara Federal porteña tiene bajo estudio si deben acumularse en ese fuero o en el penal ordinario, ya que, pese a que se investigan diferentes delitos, se cometieron a través de la misma maniobra. Curatola formó la empresa que lleva su apellido en el 2001, con el fin de asesorar a gente interesada en inversiones con corredores de bolsa del exterior y tuvo una avalancha de clientes porque depositaban el dinero y seguían el negocio on line.

    Algunos aprovecharon esta oferta para retirar dinero del país en plena crisis por el corralito financiero y se abrieron cuatro oficinas en la Capital Federal y al menos veinte en el interior. Al comienzo, los clientes recibían ganancias fabulosas –del 100 por ciento– a través del corredor de bolsa estadounidense FXCM. Pero, a fines del 2003, este dejó de operar con Curatola y apareció en escena otro, llamado Forexvan, de las Islas Vírgenes. Desde entonces, Curatola comenzó a pedir a los clientes que depositaran su dinero en el Commercial Bank de Bermudas.

    Si bien al principio seguían cobrando dividendos, en febrero del 2004 ya no pudieron retirar ni un centavo más. Tras su regreso al país, el corredor de bolsa organizó varias reuniones con sus clientes en las que negó las maniobras y ofreció devolver parte del dinero, pero ninguno aceptó los acuerdos y optó por recurrir a los Justicia.

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