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1 de septiembre de 2006
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CONMOCIONANTE CASO

Abusos sexuales y abortos en Maipú

Una joven denunció que su abuelastro la violaba a ella y a su hermana y dijo que su abuela hacía abortos. Allanaron la casa de la pareja y los detuvieron. Los macabros detalles.

    Una joven de 18 años que se presentó ante la Justicia hace un par de meses para denunciar que su abuelastro abusaba sexualmente de ella y de su hermana de 10, terminó confesando ante los pesquisas que su abuela materna realizaba abortos clandestinos en su casa de Maipú. El extraño caso comenzó a desentrañarse ayer, cuando el fiscal de la Unidad Fiscal de Instrucción Maipú- Luján, Hernán Ríos, solicitó a un juzgado de Garantías la autorización para allanar el lugar sospechado: una vivienda del barrio Soberanía.

    El resultado fue contundente: dos personas detenidas –los dos abuelos– y, como si esto fuera poco, se encontraron en una de las habitaciones de la casa decenas de instrumentos quirúrgicos en pésimas condiciones sanitarias, los cuales, según se determinó, se utilizan para realizar interrupciones de embarazo. A pesar de que a esta altura la historia es más que dramática, no termina allí. La chica de 18 años que denunció las reiteradas violaciones le dijo al fiscal que tiene un hijo de tres años y que el padre del pequeño es su abuelastro, Alberto Funes, de 53 años.

    El hombre quedó detenido ayer en Contraventores y fue imputado por el delito de abuso sexual agravado en dos casos (ver aparte). Su mujer, la abuela materna de las chicas, Alicia Antonia Navarro (63), quien sería ex enfermera del Hospital Militar, también quedó detenida e imputada (ver aparte).

TREMENDO. La triste historia de las dos chicas tuvo su origen hace un par de meses, cuando la mayor –se reserva su identidad– fue a denunciar al concubino de su abuela porque la violaba desde hacía varios años. La joven tomó la decisión de denunciar a Funes cuando presenció el momento exacto en que el sujeto abusaba de su pequeña hermana de 10 años. Conmocionada, fue a una comisaría de la zona y, días después, declaró ante el magistrado Ríos.

    Hasta ese momento, la vida de las hermanas era una verdadera pesadilla, porque habitaban la misma vivienda, ubicada en la manzana H casa 13, con una abuela que realizaba abortos y con el concubino de esta, que las violaba. La mayor de las hermanas declaró en la Cámara Gesell –lugar donde lo hacen los menores– y dijo que tenía un chico de tres años producto de esas violaciones. Además de esto, sostuvo que Funes trabajaba ensamblaban y vendiendo armas de fabricación casera, más conocidas como “tumberas”.

    Desde Tribunales informaron que la Justicia de Familia había otorgado la tenencia del niño a su abuela, ya que la joven no estaba en condiciones de criarlo. De todas formas, los jueces no sabían que el pequeño habría nacido producto de una violación. Otro de los importantes datos aportados por testigos del caso sorprendió a los pesquisas: la abuela también habría vendido y regalado algunos bebés recién nacidos de mujeres a las que no les podía practicar el aborto porque estaban a punto de dar a luz. Navarro habría tenido como táctica de convencer a algunas clientas para que no aborten y así poder vender al bebé por unos pocos pesos.

TRAMA. La menor de las chicas, que también habría sido abusada, según denunció su hermana, declaró ante los investigadores. Las fuentes consultadas por este diario dijeron que el relato de ambas jóvenes fue idéntico: en la casa de su abuela eran violadas, se vendían armas tumberas y se hacían abortos regularmente. Una vez que el fiscal tomó todas las testimoniales de rigor, comenzó a trabajar en conjunto con personal de Investigaciones y de la Policía Científica para unir todas las pruebas que indicaran que en esa casa del barrio Soberanía se practicaban interrupciones de embarazos a cualquier precio (ver aparte) y, además, se fabricaban armas para la venta.

    Ríos solicitó a un juzgado de Garantías la autorización para poder irrumpir en el lugar y ayer, en las primeras horas de la mañana, varios móviles policiales y judiciales se hicieron presentes en el lugar. El escenario encontrado era aterrador: tijeras, jeringas, pastillas, baldes y lámparas ocupaban una de las habitaciones de la casa. Mientras detenían a los abuelos, los efectivos también secuestraron algunas de las armas tumberas que denunciaron las chicas. Una vez que el operativo terminó, cerca de las 10, la pareja de abuelos fue imputada y trasladada a uno de los calabozos de Contraventores, lugar de detención en el que continúan hasta el momento.

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