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4 de octubre de 2019
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Salud

Abstinencia sexual: pros y contras si se deja de tener sexo por mucho tiempo

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¿Qué le pasa al cuerpo cuando se pasan largas temporadas sin mantener relaciones sexuales?

¿Qué le sucede a una persona cuando pasa largos períodos sin tener relaciones sexuales? Ya sea por diferentes motivos como falta de pareja, estrés, escaso interés, la edad, entre tantos otros factores, la realidad es que se   ha instalado un paréntesis de inactividad.

Sin embargo, otra realidad es que el cuerpo humano, está planificado para beneficiarse y gozar del sexo. Caricias, abrazos y el orgasmo riegan el cerebro de oxitocina, dopamina y serotonina, sustancias que desencadenan las sensaciones de bienestar, autoestima, placer, calma y amor. El tener relaciones sexuales permite a la eprsona sentirse bien, y además, gozar de una buena salud psicológica.

“Tener relaciones sexuales saludables nos aporta bienestar y salud”, afirma Elena Crespi, psicóloga y sexóloga. “Una sexualidad satisfactoria supone un beneficio para la salud, por lo tanto es muy importante que los profesionales de la salud promovamos la sexualidad de nuestros pacientes en cualquier etapa de su vida”, añade Stefanie Redón Fitzl, ginecóloga y sexóloga.

Disminución del deseo sexual

Sin embargo, existen estudios que señalan que se producen cambios con la ausencia de sexo. Por un lado, “dejar de tener relaciones sexuales puede aportar cierta apatía en esta esfera de nuestra vida, por lo tanto, cuanto menos sexo tengamos, menos deseo se despierta”, advierte Crespi.

Así, como en un círculo vicioso, la falta de sexo no hace que el cuerpo dé señales de que lo necesita, sino que el deseo se va apagando hasta desaparecer. Es decir, la libido se canaliza en otras actividades y el deseo sexual se inhibe. Es un problema que contribuye a agrandarse a sí mismo.

Un sistema inmunitario menos fuerte

Además de esta 'apatía', también se ha demostrado que sube el nivel de estrés. Esta tensión se traduce en un aumento de la presión sanguínea y del cortisol, hormona que se libera como consecuencia del agobio y la angustia. Y responsable, también, de aumentar el nivel de azúcar en sangre y de suprimir el sistema inmunológico, entre otras funciones.

En este sentido, las personas que llevan tiempo sin tener sexo, estarían más expuestas a las infecciones, también por otros motivos, como demostró un estudio al analizar los niveles de inmunoglobulina. Estos anticuerpos presentes en el plasma de la sangre defienden el organismo de virus, bacterias y hongos.

Y según la investigación, llevada a cabo en la Wilkes University (EE.UU.), gozar del sexo una o dos veces a la semana eleva hasta un 30% los niveles de inmunoglobulina, con lo que aumenta la protección del organismo.

Problemas de autoestima

"La sexualidad es vital para el sentimiento de autoestima de las personas, para la sensación de que la vida vale la pena. Nunca hemos encontrado a nadie con una baja autoestima en el momento del orgasmo". Así lo explican la psicoterapeuta Dossie Easton y la sexóloga Janet Hardy en su libro Ética promiscua (Ed. Melusina, 2013). Esto está muy relacionado con el punto anterior, dada la fuente de bienestar que representa el sexo incluso a nivel biológico y hormonal, y por ende todo lo que se pierden quienes no lo practican.

Pérdida de tono y atrofia vaginal en las mujeres

Las mujeres también corren riesgo de problemas específicos cuando no practican sexo con regularidad y es que si la vagina, que no deja de ser un músculo no entra en funcionamiento regularmente, aparece una pérdida de tono e influye en la atrofia vaginal

Menor bienestar

Esta sería casi una conclusión: por los elementos señalados, una vida sexual saludable torna más probable el bienestar general de la persona, algo que la falta de sexo pone en riesgo, no obstante, que "más sexo no necesariamente equivale a más felicidad". "El bienestar sexual no crece de forma exponencial: tiene un límite. Aunque tener sexo es una fuente de bienestar y eso nos hace más felices, a partir de un cierto número de relaciones el sexo no aumenta nuestra felicidad. Incluso si lo vemos como una obligación que tenemos que cumplir, nos hace estar infelices", afirma la psicóloga y sexóloga María Martínez Murillo.

La especialista lo explica con la siguiente comparación: "Una persona que tiene cinco amigos no es por ello más feliz que alguien que tiene tres. Pero entre tener tres amigos y no tener ninguno sí que hay una diferencia significativa. Con el sexo sucede lo mismo. Importa más la calidad que la cantidad. Es mejor tener poco sexo, pero que sea gratificante, antes que muchas relaciones que no lo sean", concluye. 

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