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27 de diciembre de 2006
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Análisis

A dos años, se sigue sufriendo el tsunami

Sri Lanka, uno de los países más afectados por el maremoto de hace dos años, aún no puede levantarse del desastre. Guerras internas y lentitud en la reconstrucción.

      Dos años después del tsunami que arrasó el sur de Asia, casi la mitad de la población afectada en Sri Lanka aún no ha recuperado su hogar y las labores de reconstrucción se ven entorpecidas por el conflicto que mantienen el Gobierno y la guerrilla de los tigres tamiles. Tras Indonesia, Sri Lanka fue el país con mayor número de víctimas del tsunami, con unas 40.000 muertes y devastación en el este, norte y sur de esta isla del océano Indico.


     Como consecuencia de las gigantescas olas de nueve metros que avanzaban a 800 kilómetros por hora, más de medio millón de personas tuvieron que abandonar sus lugares de residencia y 114.069 familias perdieron sus hogares. Según datos del organismo encargado de la reconstrucción, perteneciente a la Agencia de Reconstrucción y Desarrollo (RADA, siglas en inglés), sólo 63.469 viviendas han sido levantadas en proyectos conjuntos del Gobierno, ONG y el sector privado. RADA afirma también que ya han comenzado las labores de edificación de 47.859 viviendas más, lo que supone que casi la mitad de la población afectada por el tsunami carece de hogar y sigue viviendo en refugios provisionales.


     Además, la lentitud de las labores de reconstrucción está salpicada por la polémica después de que un comité parlamentario, encargado por el Gobierno de revisar la situación, criticó a las ONG a cargo de las tareas de no haber completado ni tan siquiera 10 por ciento de su trabajo. Pese a los indicios de corrupción, nada está siendo tan dañino para los refugiados como la guerra que enfrenta desde 1983 al Gobierno con la guerrilla de los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE), que ha causado más 65.000 muertos y sigue latente pese al proceso de paz en marcha.


       El Banco Asiático de Desarrollo, que otorgó ayuda a Sri Lanka para la reconstrucción por un valor de 120 millones de euros, ha lamentado que el conflicto esté afectando a los proyectos en el norte y este del país, los más golpeados por el tsunami y por los combates. Tras el alto al fuego firmado en febrero del 2002, la catástrofe originada por la gran ola acercó las posiciones entre ambos bandos, que acordaron en junio del 2005 repartirse las ayudas para la reconstrucción. Sin embargo, el acuerdo de alto al fuego parece hoy papel mojado ante el fracaso de las negociaciones de paz y el constatado aumento de los enfrentamientos en la línea del frente en el norte y este del país.


       Hace un mes, el líder del LTTE,Velupillai Prabhakaram, dio por muerto el acuerdo de alto el fuego en su discurso anual de conmemoración del Día de los Mártires tamiles, en el que reclamó la independencia como única solución al conflicto. Además, por si fuera poco, Sri Lanka afronta el drama de los supervivientes del tsunami, obsesionados con la pérdida de sus seres queridos hace dos años. Un sondeo llevado a cabo por el Instituto de Estudios Políticos (IPS, siglas en inglés) reveló que en 11 por ciento de los hogares, alguien podía dar noticia sobre personas que habían cometido suicidio como consecuencia del tsunami. El estudio ha sacado también a la luz que, dos años después, 30 por ciento de los niños de familias afectadas por la tragedia no ha retomado todavía sus estudios, en un país que se jactaba de su sistema educativo y de tener, con 94 por ciento, la mayor tasa de alfabetización del sur de Asia. 

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