El crimen de Gastón Pilo Álvarez, ocurrido la madrugada de este domingo en Las Heras, sumó la tercera muerte en una fiesta clandestina en los últimos años. Esas celebraciones, que por lo general se convocan a través de Facebook, suelen tener problemas con la seguridad y en muchas ocasiones han terminado con incidentes.
En abril del 2012, Franco Díaz fue asesinado por el oficial Walter García en un recordado caso de gatillo fácil.
El evento fue en una vivienda del barrio Sardi, en Godoy Cruz, y efectivos llegaron al lugar por quejas de los vecinos. Los uniformados dispararon balas de goma pero Díaz utilizó su pistola 9mm y ejecutó al joven. Un año después fue condenado a prisión perpetua.

En tanto, en abril del 2014, Fernando Mora (19) fue ultimado de un balazo en otra fiesta convocada por redes sociales, en un club del barrio Flor de Cuyo, también en Godoy Cruz. Por el caso se detuvo a un menor de 17 años.

El antecedente más cercano no terminó en tragedia de milagro. Ocurrió en enero de este año cuando un menor de 14 fue asaltado y apuñalado a la salida de la Destroy Fest, en Las Heras. El chico logró sobrevivir pero estuvo grave durante semanas.
