El arzobispo Richard Alarcón Urrutia, titular de la arquidiócesis de Cuzco, murió este viernes a los 74 años, luego de atravesar una larga enfermedad. Su fallecimiento se produjo a apenas dos semanas de la visita del papa León XIV a Perú, prevista para el 15 de noviembre, para la que el religioso se encontraba trabajando en los preparativos de recepción del pontífice.

La arquidiócesis de Cuzco comunicó este sábado la noticia y expresó su “profunda tristeza” por la pérdida del prelado. Alarcón Urrutia había dedicado sus últimos días de actividad a organizar la llegada del sumo pontífice, cuyo recorrido por Sudamérica también contempla actividades en Argentina y Uruguay.

Tras conocerse la noticia, León XIV envió un telegrama de condolencias dirigido a Lizardo Estrada Herrera, encargado del arzobispado. En el mensaje, el Papa expresó su “profundo sentimiento de pesar” y pidió transmitir sus condolencias a los familiares del fallecido, así como al clero y a los fieles de la comunidad religiosa de Cuzco.

El pontífice definió a Alarcón Urrutia como “un abnegado pastor” y destacó que “entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia”. Además, encomendó su descanso eterno a la intercesión de “Mamacha Belén”, la advocación local de la Virgen Nuestra Señora de Belén.

La visita del Papa a Perú sigue en pie

En medio del duelo por la muerte del arzobispo, León XIV ratificó su intención de continuar con su próxima visita a Latinoamérica, que incluirá paradas en Argentina, Uruguay y Perú. El pontífice manifestó su deseo de compartir un momento de oración con los fieles de Cuzco, pese a la pérdida de quien estaba al frente de la organización de su recepción en esa región.

El viaje tendrá lugar en un contexto particular para la Iglesia peruana, que deberá reorganizar los preparativos locales tras el fallecimiento de Alarcón Urrutia. Por el momento, el mensaje del Vaticano ratificó la continuidad de la agenda prevista para el país.

La trayectoria pastoral de Richard Alarcón Urrutia

La Iglesia peruana destacó la extensa trayectoria del religioso, que acumulaba 50 años de sacerdocio y 25 como obispo. Durante trece años estuvo al frente de la diócesis de Tarma, donde desarrolló su actividad pastoral especialmente en las regiones altoandinas.

En una de sus últimas entrevistas, compartida por el arzobispado de Lima tras conocerse su muerte, Alarcón Urrutia había detallado las características de la arquidiócesis de Cuzco, que cuenta con 85 parroquias, incluidas dos ubicadas en la zona de la Alta Amazonía.

El arzobispo se caracterizaba por priorizar el contacto directo con sus comunidades. Según había relatado, acostumbraba visitar distintos poblados sin previo aviso para mantener un vínculo cercano con los feligreses y conocer sus realidades.

Su trabajo también estuvo orientado a promover una Iglesia sinodal, abierta al diálogo y al reconocimiento de la diversidad cultural. Su muerte se produce en la antesala de una visita papal que tenía entre sus principales escenarios a la comunidad religiosa que condujo durante los últimos años.