El Partido Justicialista de Mendoza celebró este sábado un nuevo Congreso partidario, en medio de las diferencias entre la conducción que encabezan los hermanos Félix, el kirchnerismo y el sector de la intendenta de Santa Rosa, Flor Destéfanis. El encuentro terminó sin los acuerdos necesarios para avanzar con las reformas institucionales que habían quedado pendientes desde agosto.

La conducción partidaria no consiguió reunir la mayoría especial de dos tercios de los presentes para aprobar las modificaciones de la Carta Orgánica ni los cambios propuestos para el Tribunal de Disciplina. La primera iniciativa obtuvo 55 votos a favor y 30 en contra, mientras que la segunda reunió 62 adhesiones y 33 rechazos.

De esta manera, el oficialismo volvió a encontrarse con la resistencia de los sectores internos que cuestionan la distribución de los espacios de poder dentro del partido. Aunque ambas propuestas consiguieron más votos favorables que negativos, ninguna alcanzó la mayoría especial requerida.

El resultado prolongó una discusión que había comenzado el 29 de agosto, cuando el Congreso partidario consiguió renovar la Junta Electoral y la Comisión de Contralor Patrimonial, pero decidió postergar el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica.

Los cambios que no consiguió aprobar el oficialismo

Uno de los principales objetivos del encuentro era modificar los artículos 15 y 16 de la Carta Orgánica para incorporar dos vicepresidencias en los Consejos Departamentales, que actualmente cuentan con la figura de un presidente.

La iniciativa buscaba ampliar la estructura de conducción de esos organismos y establecer mecanismos de reemplazo ante la ausencia de sus titulares. Sin embargo, la propuesta volvió a quedar sin aprobación debido a la falta de los votos necesarios.

El otro punto de discusión fue la ampliación del Tribunal de Disciplina, el organismo encargado de intervenir ante posibles incumplimientos de las normas internas del justicialismo y aplicar las disposiciones contempladas en la Carta Orgánica.

Pese a que esta última iniciativa obtuvo 62 votos favorables, tampoco consiguió los dos tercios exigidos. La falta de acuerdos dejó nuevamente pendientes dos de las principales definiciones institucionales del peronismo provincial.

El sector de Destéfanis cuestionó la representación partidaria

Tras el Congreso, el espacio político que responde a Flor Destéfanis fue el primero en expresar públicamente su posición. A través de un comunicado, sus dirigentes explicaron los motivos por los que decidieron no acompañar la propuesta impulsada por la conducción partidaria.

“No vamos a acompañar una propuesta de integración de los órganos partidarios que, a nuestro entender, no expresa la pluralidad real del peronismo mendocino”, señalaron.

El sector de la intendenta de Santa Rosa sostuvo que la discusión excede la distribución de cargos y cuestionó los mecanismos utilizados para definir la representación de las diferentes corrientes internas.

“El problema no es quién ocupa un lugar más o un lugar menos. El problema es un método que viene achicando al partido: algunos sectores quedan representados, otros quedan afuera y muchas veces se pretende disciplinar a quienes deciden construir, expresarse o impulsar candidaturas sin pedir permiso”, expresaron.

En ese sentido, aclararon que no pretenden convertir las diferencias internas en una disputa personal entre dirigentes, aunque ratificaron su rechazo a la propuesta de integración de los organismos partidarios.

“Nosotros no queremos llevar esta discusión a una pelea de lealtades, traiciones ni nombres propios. Tampoco queremos quedar atrapados en una disputa por estructuras que hoy está muy lejos de las preocupaciones de la sociedad“, indicaron.

Finalmente, reafirmaron su decisión de no acompañar el esquema propuesto y plantearon la necesidad de construir un peronismo “más amplio, plural y representativo, capaz de volver a hablar de Mendoza y de los problemas concretos de los mendocinos”.