Las casas hechas con contenedores marítimos comienzan a consolidarse como una opción viable y atractiva en Mendoza. La combinación entre rapidez, sustentabilidad y costos competitivos generó que cada vez haya mayor interés, sobre todo en el sector turístico, comercial y de vivienda temporal. Si bien aún hay reticencias culturales en la provincia frente a este tipo de construcción, las ventajas técnicas y económicas continúan impulsando su crecimiento.
Antonela Ortega, a cargo de la logística y funcionamiento de Viviendas Cóndor, explicó que, en los últimos años, el sistema ganó terreno gracias a lo “limpio, rápido y resistente, sumando a que se adapta fácilmente a diferentes necesidades”.
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Para la especialista, se trata de un método muy utilizado en otros países, pero que aún su aceptación en Mendoza la sigue limitando. Incluso, Ortega dejó en claro que el pensamiento de los usuarios no ha cambiado en su mayoría y que muchos apuestan a la tradición de “construir con ladrillo”.
“Una ventaja clave es que no hay desperdicio de materiales ni necesidad de una gran cantidad de mano de obra. Además, al tratarse de módulos, podés empezar con uno y sumar más en el futuro”, señaló Ortega en diálogo con El Sol.
Según los referentes del sector en la provincia, los contenedores se solicitan principalmente para proyectos turísticos, como cabañas, dormis y quinchos, además de salones comerciales u oficinas. En menor medida se usan como vivienda permanente, aunque algunos barrios privados comienzan a aceptarlos, dependiendo de su reglamentación interna.

“Respecto a los barrios privados, es de acuerdo a cada uno y sus reglas. Pero sí se han realizado, de hecho, estas viviendas cuentan con aprobación municipal y para realizarlo tenemos 2 opciones, una es mandarlo desde el taller ya hecho, y otra construir en el mismo terreno”, ejemplificó.
Precios y financiamiento
Los costos varían según el tamaño del módulo y los materiales de terminación. Un monoambiente de 15 m² completamente equipado, basado en un contenedor de 20 pies (es decir unos 6,10 metros), tiene un valor aproximado de $18.300.000. Este ejemplar está destinado, generalmente, a la construcción de un “dormis”.
Sin embargo, la propiedad cumple con características únicas y que muchas veces estas personas eligen estos diseños para hacer casas de fin de semana en la montaña.

Ante este panorama, hay empresas que ofrecen financiación propia de hasta 72 cuotas, lo que facilita el acceso a este tipo de viviendas. Lo llamativo es que dentro del rubro, a medida que se contratan metros, menor es el valor del m².
Ventajas
Además del menor costo y la rapidez de ejecución (en solo 60 días una unidad puede estar lista), las casas con contenedores son antisísmicas, antihumedad y transportables. En palabras de especialistas, esto las convierte en una opción ideal para terrenos de difícil acceso o para quienes necesitan soluciones habitacionales flexibles.
También se destacan por su impacto ambiental positivo, ya que después de unos diez años, los containers marítimos pierden su vida útil, quedan en los puertos de su último destino y se convierten en material de descarte, por lo que, reutilizarlos colabora a reducir la huella de carbono.
Estas unidades de carga tienen tamaños estandarizados, están fabricados en acero y aluminio, pueden estar reforzados con fibra de vidrio o madera para mayor resistencia y evitar la humedad.

De dónde vienen
Por lo general son traídos de Buenos Aires o Chile, pero es necesario realizar un correcto aislamiento interior, térmico y acústico, para que puedan ser habitables. Por eso, las empresas mendocinas que trabajan con este sistema han adaptado materiales especiales que mejoran el confort y la eficiencia energética.
En este sentido, hay quienes aseguran que pueden llegar a ser más cálidas en verano o más fría en invierno, es por eso que es necesario aislarla correctamente. Como cualquier construcción, además se debe presentar el proyecto en los municipios para ser aprobados, trámites que son obligatorios en cualquier obra privada.
