El Gobierno anunció un cambio fundamental para los trabajadores de la Salud. Y es que aquellos profesionales que se desempeñen en organismos o instituciones del Estado sólo necesitarán como requisito para trabajar la matrícula nacional emitida acorde a la Resolución N°3320, por lo que no será necesario contar con matrícula provincial.
El anuncio fue formalizado por el Ministerio de Salud de la Nación y oficializado a través del Boletín Oficial, mediante la resolución 1641/2025, y representa un ahorro para médicos, odontólogos y demás profesionales de la salud, ya que elimina trámites innecesarios.
“Esta medida se suma a la implementación de la credencial digital profesional única, gratuita y sin vencimiento. Seguimos avanzando hacia una salud moderna y eficiente”, indicó el ministro de Salud en su cuenta de X.
MATRÍCULA NACIONAL: MENOS BUROCRACIA Y MÁS LIBERTAD PARA TRABAJAR
— Mario Lugones (@Mariolugones_ar) May 7, 2025
Tal como anunció @madorni, la matrícula nacional será el único requisito habilitante para el ejercicio profesional en hospitales con financiamiento nacional. De esta manera, eliminamos la necesidad de trámites… pic.twitter.com/PqrREbukDc
Beneficios de la matriculación nacional
La medida busca unificar y simplificar los requisitos de matriculación, garantizar su calificación y competencia y eliminar posibles ambigüedades o la necesidad de trámites adicionales, como matrículas provinciales que a su vez retienen un porcentaje de los haberes de los profesionales.
Hasta ahora los médicos y otros profesionales de la salud debían abonar no solo la matrícula nacional, sino también otros costos asociados a la provincial, como las cuotas a los colegios profesionales y las cajas previsionales.
Garantiza que los profesionales cumplan con los estándares nacionales de formación, ética y competencia y estén plenamente habilitados para ofrecer una atención segura, responsable y conforme a las normativas nacionales vigentes.
Asimismo, asegura una adecuada fiscalización y permite una respuesta unificada y eficiente ante cualquier riesgo o eventualidad que pueda comprometer la calidad de la atención sanitaria.
