Imagen creada con inteligencia artificial.
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El control del gasto y la austeridad como principio general en la administración, el superávit fiscal, la progresiva reducción de la carga impositiva con el foco puesto en ingresos brutos y sellos según la actividad, la ficha limpia para cargos electivos y ahora también para el ingreso al sistema educativo, la prohibición de cortar calles so pena de cárcel y la incorporación del concepto de reiterancia en el Código Penal sumado a la reincidencia, forman parte de un punteo general al que los radicales mendocinos que gobiernan suelen apelar cuando justifican por qué apoyan el rumbo de la presidencia de Javier Milei. “Él está avanzando por zonas que nosotros ya pasamos”, dicen. Son los radicales del Ejecutivo y su extensión legislativa, básicamente, como está dicho; los que se mantienen junto al gobierno de Alfredo Cornejo ya fuese como funcionarios, legisladores o arrimados. Y son los que no se ponen colorados al especular con un acuerdo electoral y programático con Milei para las elecciones de medio término del 2025. No lo descartan.

Hay otros radicales, que no gobiernan o que no sienten propia la administración, ni que son ni tampoco se verían en el rol de amanuenses del Ejecutivo –allí están Julio Cobos y Ernesto Sanz entre otros–, que representan a un lote de dirigentes que, aunque reconociendo y admitiendo similitudes con la dirección que Milei le ha dado a la economía y al control de la inflación especialmente, son enfáticos al rechazar un pacto con los libertarios. “En Mendoza los liberales son oposición”, manifiestan. Ellos preferirían que el radicalismo se preparara y fortaleciera casi en soledad para intentar protagonizar el después de Milei: un país que demandaría una visión política e ideológica más centrista, alejada de los extremos, con un Estado ya casi saneado y enfocado en lo estratégico, poseedor de un sistema de control más sofisticado de la actividad de los privados y en sintonía con los nuevos avances y cambios que se están dando en el mundo y concentrado en dar respuestas a donde hoy no está llegando.

La posible alianza electoral entre el gobierno de Cornejo y Milei está en el ambiente y seguramente se irá haciendo mucho más visible a medida que se vayan cayendo los plazos del cronograma electoral nacional por el cual los ciudadanos elegirán al nuevo parlamento nacional. No significa tampoco que se concrete. Depende de muchas cosas, entre ellas de las condiciones que Cornejo le intentaría imponer a Milei; y viceversa, claro. En este turno los mendocinos deben renovar la mitad de los diputados nacionales que son diez.

La Libertad Avanza de Milei no dejará pasar esta oportunidad electoral. En realidad, está obligada a diseñar una estrategia que le permita darle volumen a su escuálida representación tanto en Diputados como en el Senado. Milei termina el año entusiasmado y animadísimo detrás de ese objetivo central del 2025: su imagen no sólo se ha mantenido, sino que ha crecido en algunos distritos impensados y el ajuste, el recorte, la recesión inducida y la mishiadura en general, que tanto han golpeado a los argentinos, no ha hecho mella en el grado de apoyo a su gestión como lo reflejan las encuestas. Se trata de una rareza absoluta y total en la Argentina moderna, como lo es en verdad la propia presencia de Milei en el gobierno.

El contexto que obliga y beneficia a Milei, con el que tiene por delante Cornejo en la provincia, abre una puerta de par en par para que ambos exploren un acuerdo, más allá de los dichos del presidente con destino al PRO cuando le señaló que si piensan en una alianza sería en todo el país y no donde sólo les convenga. Es probable que de los dos quien más necesitado, urgido y algo apurado esté para el pacto sea Cornejo: el radicalismo se esfuma en el plano nacional y se diluye; la voz del gobernador mendocino en ese escenario parece ser sólo un grito en el desierto y tiene la obligación en la provincia de sostener la hegemonía que él mismo ideó, construyó y condujo hacia el poder nueve años atrás. Cambia Mendoza con Milei comparten el mismo electorado. La elección nacional monopoliza la agenda. Una lista común de diputados nacionales con La Libertad Avanza de Milei emerge como lo más razonable apuntalado por la presencia de Luis Petri en el gabinete nacional. Un Petri del que nadie duda se ha comenzado a preparar para batallar por la gobernación en el 2027. De prosperar, el pacto se terminaría sellando entre los dos: Cornejo y Milei.

Con acuerdo o sin él, tiene mucho color, además, que Cornejo decida sobre el fin del trimestre del año próximo desenganchar las elecciones provinciales de las nacionales. Así como Jorge Macri ya lo hizo en CABA, adelantando las elecciones de su distrito separándolas de las nacionales que serán en agosto y octubre, los nuevos legisladores provinciales (diputados y senadores) se podrían estar eligiendo en el arranque del 2026.

Cercanos a Cornejo arriesgan, incluso, que una de las cartas fuertes que podría jugar el gobierno mendocino en alianza con el libertario sería la presencia como candidata de Hebe Casado en la lista de diputados. “Nada garantizaría más compromiso de apoyo al gobierno nacional de parte del Ejecutivo mendocino que la vicegobernadora en la lista”, se especula en las cercanías del Cornejo y no tanto. Pero Casado ha negado, desde ya, estar pensando en una candidatura: “Estoy muy cómoda en el cargo y me quedan tres años todavía”, dijo el viernes en LV10. Pero admitió los contactos con el gobierno nacional para explorar una posible alianza electoral: “Son cosas que se están hablando, sí claro”, reconoció.

Para el universo del gobierno provincial, los intereses electorales de Cornejo y el armado de la estrategia para blindarse ante una posible derrota legislativa, la alianza con Milei cierra por todos lados y el nombre de Casado completaría el esquema soñado. El oficialismo se encamina a perder las mayorías con las que cuenta en las cámaras, pero no puede someterse a la derrota. El pacto con Milei, sin embargo, no le garantizaría a Cornejo que parte del universo liberal o libertario no termine enfrentándolo. Es casi un hecho que lo que hoy representa Omar de Marchi y la Unión Mendocina, el PD, la Coalición Cívica, el Partido Libertario y los Jubilados diseñen una propuesta electoral sin Milei a la cabeza, pero sí diciendo ser los verdaderos libertarios que necesita Mendoza en ese nuevo esquema que inauguró el triunfo de Milei un año atrás.

El fin de año parece dejar todo un embrollo político de cara a un 2025 que será igual de complejo que este 2024, pero al que se le da un carácter más de transición hacia la oportunidad de fijar una base sólida de cambio frente a la crisis que se está dejando atrás bajo el programa económico de Milei. Dependerá de los acuerdos políticos, por supuesto, que le den sustento y garantía de seguridad que se seguirá la dirección que hoy avala la mayoría de los argentinos pese a sufrir, como nunca antes, las duras consecuencias. Un cambio radical y de fondo, inexplorado para el pueblo argentino y menos con las características del modelo actual: un tipo que no esconde el altísimo precio a pagar; el mismo que dice que este proceso será el mejor de la historia, o no será nada.