Fuerzas de Defensa de Israel confirmó que ocho soldados de entre 21 y 23 años que murieron en territorio libanés. Seis de estos decesos se produjeron en combates cuerpo a cuerpo con integrantes del grupo terrorista Hezbolá.
Los fallecidos son los capitanes Harel Etinger e Itai Ariel Giat, ambos de 23 años; los sargentos de primera clase Noam Barzilay, de 22 años, y Or Mantzur y Nazar Itkin, de 21; y los sargentos Ido Broyer y Almken Terefe, también de 21.
Estos son las primeras muertes de efectivos israelíes en territorio libanés desde la guerra del 2006, que duró más de dos meses.
Por otra parte, el Ejército israelí informó que sus fuerzas aéreas siguen llevando a cabo ataques contra “objetivos” de Hezbolá. Según un comunicado oficial, los bombardeos se han centrado en puestos de observación e infraestructura estratégica ubicados en la frontera sur del Líbano.
Las fuerzas armadas informaron que identificaron el lanzamiento de alrededor de 40 proyectiles desde el Líbano hacia la región norte de Israel, en particular, la Alta Galilea. Según las autoridades, varios de estos cohetes fueron interceptados, aunque algunos lograron impactar en la zona, sin que hasta el momento se hayan reportado víctimas fatales o heridos.
Además, el ejército israelí señaló que también fueron interceptados varios “objetivos aéreos sospechosos” que habían ingresado en el espacio aéreo de la Alta y la Galilea Occidental, provenientes del territorio libanés.
Por su parte, el grupo Hezbolá adquirió la autoridad de una serie de ataques con cohetes, misiles y artillería dirigidos contra posiciones militares y tropas israelíes en diversas ubicaciones del norte del país.
Entre los puntos atacados, el grupo libanés incluyó varias concentraciones de soldados, así como zonas más alejadas del conflicto, como la ciudad costera de Haifa.
La situación en la frontera entre Israel y Líbano se ha mantenido tensa durante las últimas semanas, con intercambios de fuego esporádicos entre ambas partes.
Sin embargo, la madrugada del martes, el conflicto dio un nuevo giro cuando el ejército israelí anunció el inicio de una incursión terrestre en el sur del Líbano. Según la declaración oficial, se trata de una operación “limitada y localizada“, cuyo objetivo es neutralizar las posiciones de Hezbolá en la región fronteriza.
A pesar de que el ejército israelí ha calificado la operación como de alcance limitado, el verdadero impacto y duración de esta incursión terrestre aún no han sido precisados. Las autoridades de ambos países mantienen un hermetismo en torno a la evolución del conflicto, mientras la comunidad internacional expresa su preocupación por la posibilidad de una escalada mayor en la región.
Esta ofensiva se produce en un momento de gran incertidumbre y creciente violencia en Medio Oriente, donde diversos actores internacionales han llamado a la moderación para evitar una expansión del conflicto más allá de las fronteras de Israel y el Líbano.
