En menos de doce horas, y en diferentes hechos, las Fuerzas de Defensa de Israel eliminaron al número 2 de Hezbolá y al número 1 de Hamás, en ataques ocurridos en Líbano e Irán, respectivamente.

En el primer caso –y el único reconocido oficialmente hasta el momento-, Fuad Shukr (alias a Sayid Muhsan) fue alcanzado tras un bombardeo localizado en un barrio de Beirut. Además de haber sido la mano derecha del líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, era una de las personas más buscadas del mundo. El Departamento de Estado de Estados Unidos había fijado una recompensa de 5 millones de dólares por datos que sirvieran para localizarlo.

Shukr fue parte clave de la organización terrorista chiíta y responsable de numerosos ataques en los últimos 30 años. Era el jefe de la Unidad Estratégica y, según informes de inteligencia, fue quien planificó el lanzamiento de cohetes que el sábado pasado provocó una masacre en la ciudad israelí de Majdal Shams, en los Altos del Golán, donde fueron asesinados doce niños de la comunidad drusa, luego de que uno de los proyectiles cayera en una cancha de fútbol infantil.

Shukr fue localizado en la capital libanesa y se estima que para su eliminación fueron utilizados vehículos aéreos no tripulados.

Cuando Medio Oriente parecía convulsionarse por la noticia y las autoridades iraníes y de Hezbolá analizaban la situación, llegó el segundo impacto. Esta vez, en Teherán, en el corazón del país de los ayatolas.

Ismail Haniyeh murió luego de que un misil aire tierra impactara en el departamento en que se alojaba. Haniyeh era el jefe máximo de Hamás y su figura parecía intocable. Vivía en Qatar y desde allí dirigía a la organización terrorista sunita que controlaba la Franja de Gaza.

Su imagen de video festejando el atentado del 7 de octubre en el sur de Israel, donde fueron asesinados 1200 civiles y cientos terminaron secuestrados, recorrió el mundo.

Haniyeh gozaba de impunidad e inmunidad en Qatar. Más allá de las rivalidades, Israel y Qatar mantenían acuerdos diplomáticos informales para evitar su cacería en territorio qatarí.

El ahora eliminado jefe de Hamás cometió un error clave: viajó a Irán para participar de la asunción del presidente Masoud Pezeshkian, quien tomó el cargo el 28 de julio.

Todo indica que ese movimiento fue detectado por el Mossad, el servicio de inteligencia externa de Israel. Y, a partir de allí, se armó el operativo.

El ataque dejó, además, un mensaje fuerte para los líderes iraníes. Israel fue capaz de llevar un ataque aéreo quirúrgico en su capital sin ser detectado, con lo cual, la noticia terminó siendo aún más impactante que la muerte del líder de Hamás.