El Bacco de Giambologna es una escultura de bronce creada en la década de 1560 que está actualmente protegida en el museo del Bargello, en Firenze, Italia. Hay una copia que se encuentra en Borgo San Jacopo, en Florencia, cuyo simbolismo ha sido vulnerado por una turista que se fotografió simulando tener relaciones sexuales con la estatua.
Los florentinos denuncian el ultraje simbólico a la ciudad y a su historia. Sienten que los turistas tratan el patrimonio cultural como si fuera un objeto de entretenimiento.
La visitante fue sorprendida escalando y simulando un acto sexual con el Baco. De nacionalidad desconocida, la mujer vestía shorts de jeans y una camiseta negra. Fue vista besando la escultura mientras una amiga tomaba fotos.

Patrizia Asproni, de la organización de patrimonio cultural Confcultura, expresó su molestia y urgió un control riguroso similar al modelo de Singapur.
“Necesitamos aplicar el modelo de Singapur: controles estrictos, multas muy altas, tolerancia cero”, reclamó. Esto es, controles estrictos, multas muy elevadas y tolerancia cero.

El incidente del Bacco no es aislado. Los graffitis en las paredes del Ponte Vecchio y las escaladas imprudentes al Duomo y la fachada de Santa Croce crean un panorama realmente preocupante para algunos. “¿Realmente necesitamos este tipo de turistas en Florencia?“, se preguntan los usuarios en las redes sociales.

La superintendente de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje para la ciudad metropolitana de Florencia, Antonella Ranaldi, ya se ha pronunciado: “Los turistas son bienvenidos, pero debe haber respeto por nuestros monumentos, ya sean originales o copias. Dudo que esta señora, que ahora enfrenta las consecuencias de sus acciones, sepa la diferencia“.
Este incidente ha reavivado el eterno debate sobre cómo preservar y proteger el valioso patrimonio cultural de Florencia frente a la creciente afluencia de turistas.
Con información de Antena 3 / Infobae
