Un petardo que explotó cerca del arquero de Gimnasia y Esgrima, Brian Olivera, y lo dejó aturdido provocó la suspensión del partido que el equipo mendocino sostenía con Quilmes, por la primera fase del Reducido por el segundo ascenso a la Primera Nacional de fútbol.
El jugador debió retirarse con cuello ortopédico y pasó la noche en observación en el Sanatorio Finocchietto. “Trauma acústico leve, sin criterio para la realización de estudios otológicos ni tomografía de cerebro. Quedará en observación hasta mañana”, asegura el parte médico.
El arquero sufrió un estado momentáneo de conmoción (vértigo, mareos, náuseas y un zumbido muy fuerte en los oídos) que no ameritó tomografía ni estudios adicionales.
El encuentro fue interrumpido antes de comenzar el segundo tiempo, cuando los dos equipos se disponían a arrancar los 45 minutos finales en el estadio Centenario, con el marcador 0-0.
Pero desde la cabecera general que da espaldas al estadio Nacional de Hockey fue arrojado una bomba de estruendo que explotó en las cercanías de donde estaba Olivera.
El arquero, de 29 años y oriundo de la ciudad de Córdoba, cayó al piso de inmediato y no pudo recuperar la vertical argumentando que “se sentía aturdido y tiene las piernas flojas“, según lo explicado por el árbitro José Carreras ante las cámaras de TyC Sports.
Ahora el Tribunal de Disciplina de AFA definirá si el partido se seguirá jugando o si le dan por ganado el partido a Gimnasia. Hay que recordar que el empate favorecía a Quilmes, gracias a la ventaja deportiva.
