“Las interpretaciones sobre una obra pueden ser infinitas, de eso consiste el arte. Cada interpretación responde a un mundo interno y los juicios tienen que ver con esas experiencias personales”. Con esa frase, Cristina Pérez se defendió de las críticas que recibió su obra “El velorio de la cruz”, que forma parte de la muestra “#8M Manifiestos Visuales” , inaugurada el 7 de marzo en el edificio del Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).
La propuesta artística comprende diferentes imágenes que dan cuenta de la mujer y su rol en la sociedad. Sin embargo, la exposición generó revuelo, polémica y fuertes críticas de la Iglesia Católica porque, según expresó la Arquidiócesis a través de un un comunicado, ejerce “una violencia simbólica sobre signos religiosos cristianos”.
Fueron fundamentalmente dos trabajos los que provocaron el repudio de la comunidad católica local: una vulva gigante con imágenes religiosas y la crucifixión de Jesús representada por una mujer con una cabeza de burro al revés.
Esa última obra fue creada por Pérez, egresada de la Facultad de Arte y Diseño de la UNCuyo. “El velorio de la cruz pertenece a una serie que se llama ‘La cruz, el cuerpo y el rito’, que tiene más de 20 años, ya que trabajo el género desde que empecé con mi faceta artística. Además, siempre he investigado mucho sobre lo religioso y su simbología. Acá no hay nada librado al azar”, explicó la artista.
La crucifixión femenina
En esta obra particular, la artista quiso reflejar, a partir de una serie de investigaciones, todo lo que ha influenciado la Iglesia Católica al discurso y comportamiento femenino de la humanidad.
“‘El velorio de la cruz’ tiene que ver con mostrar de qué manera, positiva o negativa, la Iglesia ha influenciado en nuestras vidas y en nuestro accionar como mujeres, en lo que determina nuestros comportamientos que ha generado tanta desigualdad y seguimos sufriendo las consecuencias”, comentó.
Respecto a por qué representó a una mujer clavada en la cruz, la artista consideró que “todo lo plasmado en esa obra tiene una fuerza simbólica de manera individual. Tomé una figura femenina porque la masculina ya la conocemos (es la de Jesús). Acá representa la crucifixión en el sentido metafórico de toda la vida femenina, no solo de la mujer, sino de todos los aspectos femeninos de la humanidad, como la tierra, por ejemplo, o el agua”.
Sobre las críticas recibidas, expresó: “Son personas que no han visto un programa de TV, o una muestra, gente que no ha salido a la calle, ya que hoy mostrar un desnudo no implica que todos tengamos que salir desnudos a la calle, esa es una lectura muy superficial”.
En cuanto a la reflexión del Arzobispado, manifestó: “Lo que ocurrió fue un teléfono descompuesto, en base a un comentario o una foto enviada, pero ninguno fue a la fuente, ninguno se tomó el trabajo de llamarme o de visitar la obra”.
