El fin de semana comenzó con una mañana con abundante nubosidad y altos niveles de humedad en Mendoza, lo que hizo que muchos vaticinaran que probablemente se desataran tormentas durante la jornada, algo que los meteorólogos descartan.

El especialista Fernando Jara explicó que no se esperan precipitaciones para este sábado, ya que estamos dentro de una cuña en altura que favorece el descenso de aire, evitando así la formación de nubes desarrolladas que puedan provocar precipitaciones.

Por tal motivo, para esta jornada se espera que esté muy calurosa y con nubosidad variable y algo ventoso, con una temperatura máxima que podría alcanzar los 34 grados en horas de la tarde.

En cambio, para el domingo si se espera inestabilidad para horas de la tarde noche. Desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) lanzaron una alerta amarilla temprana para los departamentos de La Paz, Rivadavia, San Martín, Santa Rosa y el este de Las Heras.

Según la advertencia, estos lugares serían afectados por tormentas, algunas fuertes, con intensas ráfagas de viento, importante actividad eléctrica, probable caída de granizo y fundamentalmente abundante caída de agua en cortos períodos de tiempo. Se esperan valores de precipitación acumulada entre 25 y 45 milímetros.

En alta montaña habrá buen clima durante todo el fin de semana, con temperaturas que rondaran los 12 grados en el Paso Cristo Redentor y con el cielo completamente despejado.

La lluvia calmó la sequía

Según un informe del SMN, más del 55% del territorio argentino se encuentra en situación de sequía, siendo especialmente afectado el centro y noreste del país. A esta falta de precipitaciones se le suma lo ocurrido en el invierno pasado, donde las lluvias fueron de un 33% menor al promedio.

Mendoza no es la excepción, con los ríos con un derrame en promedio de un 50% de los registros históricos, siendo uno de los años más complejos de los que se tenga registro.

Mientras que durante la jornada del viernes llegó la tan esperada lluvia en varias regiones del país, principalmente en la zona central y mesopotámica del país, trayendo alivio a una zona donde la falta de precipitaciones produjo grandes perdidas en la producción.

La zona núcleo de la producción agropecuaria del país, una de las más afectadas por la falta de lluvias, cayeron entre 25 y 90 milímetros, siendo la provincia de La Pampa la más beneficiada de la región.

La sequía en la región más importante a nivel producción del país dañó gravemente la cosecha de este año, donde los productores agropecuarios aseguran que las pérdidas serán cercanas a los 15.000 millones de dólares.