Los técnicos del área de Economía de la organización civil sin fines de lucro CREA, integrada y dirigida por 2.000 empresarios agropecuarios de todo el país, elaboraron un informe macroeconómico que sintetiza por qué el Banco Central no pudo aprovechar las ventas récords del complejo agroindustrial para su objetivo de acumular reservas internacionales y el impacto de la falta de dólares en una economía endeble.
El documento asegura que la estacionalidad de liquidación de la cosecha gruesa y el crecimiento de las compras de energía con perspectivas de continuidad en la demanda, al menos durante el invierno, proyectarían una merma en la oferta de divisas por el principal canal que cuenta hoy la Argentina, el comercial. Así, el segundo semestre demandaría un cambio en la dinámica si se desea alcanzar las adecuadas metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El impacto por falta de dólares en una economía endeble
Con la implementación de una nueva ronda de restricciones a las importaciones, el BCRA logró, según estimaciones del mercado, comprar USD 1.496 millones en los últimos 4 días de junio, un comportamiento similar al observado en otros episodios de endurecimiento de las restricciones cambiarias y comerciales, dice el informe.

“Resulta improbable, sin embargo, que un mayor nivel de control traiga una solución definitiva a las tensiones cambiarias en la medida que no se aborden los problemas de fondo de la economía argentina. Ante este panorama, resulta probable que el BCRA busque aplicar restricciones sobre otros rubros del balance cambiario en el segundo semestre cuando estacionalmente baje el ingreso de divisas, más aún, considerando que el actual freno de mano a las importaciones difícilmente pueda sostenerse sin un impacto en la actividad productiva”, agregaron desde CREA.
Adicionalmente, si bien el gobierno prefiere regular el frente externo vía mecanismos burocráticos y busca evitar administrar la depreciación del peso, en los últimos meses se recurrió parcialmente al avance del tipo de cambio para moderar la dinámica tendencial de apreciación. En efecto, el ritmo de devaluación diario, llamado “crawling peg”, pasó del 2,2% mensual en enero al 4,2% en mayo, aunque todavía por debajo del ritmo inflacionario.

Y advirtieron que “al no atacar los problemas de fondo, se observa una situación donde la sabana es corta y tapar los problemas cambiarios termina generando problemas en otros frentes o su propia reaparición más tarde. Así, no puede descartarse la implementación en el futuro de medidas restrictivas sobre el mercado de cambios adicionales a las ya vigentes. En ese sentido, una cuenta que puede sufrir potenciales restricciones es la de turismo, cuyo déficit viene en alza y alcanzó USD 2.049 millones en los primeros 5 meses del año (USD 605 millones en los primeros 5 meses de 2021)”.
También señalaron que otros posibles candidatos, en caso que el Gobierno nacional necesite ajustar aún más el cepo, son la compra de dólar “solidario” o, con un menor grado de probabilidad dado que sería más disruptivo, medidas adicionales sobre la disponibilidad de divisas para el pago de la deuda en dólares de las empresas privadas.
En síntesis, para CREA las expectativas que un acuerdo con el Fondo Monetario pudiera reacomodar la endeble macroeconomía argentina se disiparon rápidamente y, por el contrario, se continúan ampliando los desequilibrios macroeconómicos: crece el déficit fiscal y se agudizan los problemas cambiarios.
“Esta crisis de divisas, en conjunto con el desgaste de la interna del Gobierno nacional, generó la salida del ministro de Economía Martín Guzmán y su reemplazo por Silvina Batakis da señales de una modificación de la política económica. Ante los síntomas derivados de esos desequilibrios, el Gobierno opta por una ministra cercana al ala que proyecta mayores restricciones para contener los problemas cambiarios. La creación de incentivos distorsionados profundiza los problemas cambiarios y la necesidad de recurrir a la implementación de nuevas restricciones. Para salir de esta lógica, se requiere como primer paso, un sendero creíble para el ordenamiento de las cuentas públicas, como admite parte del propio Gobierno, aunque, en los hechos, se encuentra recorriendo el camino contrario”, finalizaron desde el sector agropecuario.
