El domingo 14 de noviembre se celebraron las Elecciones Legislativas en Mendoza y el país. Por lo general, la previa a una jornada de votaciones suele ser tranquila, ya que no se permiten las actividades nocturnas, ni el consumo de alcohol, entre otras restricciones.
Pero ese no fue el caso del barrio Campo Papa, donde esa madrugada fue baleado en la cabeza Exequiel Adrián Díaz Pacheco (32), alias el Gringo, de 32 años, quien falleció dos días después.
Por el crimen fue detenido un vecino suyo, identificado como Néstor Fabián Suárez Montiveros, más conocido como el Peka, quien fue señalado como autor por diversos testigos.
A poco más de un mes del hecho de sangre, la Justicia le dictó este martes la prisión preventiva al único acusado por el asesinato.

El juez Fernando Martínez, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, hizo lugar al pedido del ayudante fiscal de Homicidios Gustavo Malla (subrogó a la fiscal Claudia Ríos) y le impuso la medida de coerción.
El magistrado tuvo en cuenta las pruebas presentadas por la parte acusadora, entre las que se encuentran las declaraciones de testigos del hecho y también el secuestro de un revólver calibre 32 al Peka, que habría utilizado para ultimar al Gringo Díaz.
De esa forma, Suárez quedó aún más complicado en el expediente liderado por Ríos y dio un paso hacia el juicio oral y público por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificación que prevé penas de 10 años y 8 meses a 32 años de cárcel.
Problemas barriales
Corrian las 3 de la madrugada del 14 de noviembre cuando una novedad ingresó a la línea de emergencias 911 y alertaba sobre un hombre herido de bala en el cruce de calles Chuquisaca y Salvador Arias.
Policías se desplazaron hasta ese sector del oeste departamental y constataron con testigos que la víctima había sido trasladada al Hospital El Carmen en un vehículo particular.
Ver también: Quién era el hombre asesinado en el Campo Papa
En la escena, los efectivos hablaron con la hermana de Gringo, quien les relató que su familiar había tenido problemas con un vecino con pasado carcelario, a quien apodan el Peka.
El sospechoso todavía se encontraba en el lugar, ya que también había resultado herido en el hecho. Tenía un traumatismo de cráneo y recibió asistencia de personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC).

Al mismo tiempo, una testigo hizo entrega del arma que, aparentemente, había utilizado Suárez en el hecho para atacar a la víctima. Tras eso, lo detuvieron y trasladaron a una sede judicial.
Por su parte, a Díaz le diagnosticaron en el nosocomio que tenía una herida de arma de fuego en el parietotemporal derecho, con orificio de entrada y sin salida, es decir, el plomo le había quedado alojado en el cráneo.
Los médicos establecieron que el daño neurológico que había sufrido el Gringo era irreparable y luego confirmaron lo peor: tenía muerte cerebral. Dos días después su familia decidió donar sus órganos.
