Los museos tienen el poder de transformar el mundo. Como lugares incomparables de descubrimiento, ponen en valor el pasado, la creación, las sensibilidades que modelan culturas y abren espacios para nuevas ideas, aspectos esenciales para construir un futuro mejor. Con el objetivo de concientizar sobre su importancia en el intercambio y enriquecimiento cultural, desde 1977 cada 18 de mayo se celebra el Día Internacional de los Museos.

Por estos días, más de 37 mil instituciones culturales en todo el mundo abren sus puertas para seguir afirmando el lema “El poder de los museos”. Y Mendoza no es la excepción porque aquí se encuentra La Enoteca, un espacio de promoción de la cultura vitivinícola que propone un viaje hacia el origen de la vitivinicultura argentina.

Este edificio patrimonial se puede recorrer de lunes a viernes, cuenta con visitas guiadas que incluyen degustaciones de vinos, recibe a escuelas de todos los niveles y  para mendocinos y mendocinas la visita es totalmente gratuita.

Donde todo comenzó

La Enoteca, emplazada en el centro cívico, es el único testimonio arquitectónico de la Escuela Nacional de Vitivinicultura que funcionó entre 1897 y 1939 y donde se formaron los primeros profesionales de Argentina y Latinoamérica. Recorrer este edificio, que está próximo a cumplir 120 años, es viajar hacia los orígenes de la actividad  y conocer el proyecto educativo que forjó las raíces de la vitivinicultura en el país.

La visita guiada permite conocer la historia y el rol de este espacio como cuna de la vitivinicultura argentina: con registros fotográficos, maquinarias antiguas, recorridos por sus naves y cava. Cuenta con la sala sensorial “Sentí Malbec”, diseñada para experimentar  con aromas, colores y texturas de la variedad emblemática argentina. Al ingreso, un viñedo muestra una pequeña colección ampelográfica con las principales variedades argentinas.

Cada semana, cerca de mil visitantes la transitan y se acercan al mundo del vino, la degustación y el arte del maridaje. Es importante destacar, que las visitas para mendocinos son gratuitas y como parte de su misión educativa, cuenta con recorridos didácticos para alumnos de todos los niveles y modalidades.

Un largo recorrido

En 1853, Domingo Sarmiento, exiliado en Chile por Rosas, sugiere al entonces gobernador de Mendoza, Pascual Segura, la creación de una escuela de agricultura teórico-práctica.

El 17 de abril de ese mismo año el gobernador eleva el proyecto de ley a la Honorable Cámara de Representantes, la actual Legislatura. El 6 de septiembre de 1853 se crea la Quinta Modelo y Escuela de Agricultura que funcionó, en sus primeros años, en  terrenos de la orden de los Agustinos, en los alrededores de la intersección de calles San Martín y Garibaldi.

Sarmiento propone a su amigo el francés Michel Aimé Pouget como director de la escuela recientemente creada, y éste llega a Mendoza desde Chile con un gran cargamento de plantas, semillas y colmenas con abejas italianas.

Los comienzos no fueron sencillos; sin embargo, Pouget sentó los precedentes de lo que sería una pujante industria. En 1855, ingresó distintas variedades de cepajes franceses como Malbec, Pinot Noir y Cabernet Sauvignon.

En diciembre de 1872 el Gobierno Nacional compró 25 hectáreas donde actualmente se erige el Barrio Cívico, y en este solar vuelve a tomar impulso la idea de propiciar la enseñanza agraria y vitivinícola en la provincia. En 1878, en ese predio, se crea la Escuela Nacional de Agronomía y, por primera vez, aparece la vitivinicultura como una especialidad en la formación académica. En mayo de 1897, el Ministerio de Instrucción Pública –consciente de la necesidad de fomentar el desarrollo agrícola- creó cinco escuelas de Agronomía en distintos puntos del país, una de las cuales fue la Escuela de Vitivinicultura de Mendoza.