A pesar de que en los primeros meses de su gestión Alberto Fernández mostraba una buena relación con el Papa Francisco, el vínculo está interrumpido desde hace algunos meses, según indicaron desde la Iglesia Católica.

Para Roma no se trató sólo de la legalización del aborto impulsada por el mandatario: el “colmo” llegó con un trascendido que se lanzó desde el Gobierno tras la aprobación del proyecto en Diputados, en noviembre, y su tratamiento en el Senado, a fin de año. Se trataba de un supuesto mensaje que el pontífice le había hecho llegar al presidente.

La versión le atribuía a Francisco haber dicho que “si el proyecto va a ser aprobado, se lo apruebe de una buena vez y se dé vuelta la página”.

“El presidente cruzó una raya”, dijeron en las cercanías del pontífice a diario Clarín. Esa frase podría interpretarse de la siguiente manera, según asintió la fuente: que Alberto Fernández tiene el derecho de enviar un proyecto al Congreso, más allá de que le disguste -y mucho- al Papa.

No solo los “contactos” se interrumpieron, más allá de los formalismos de la relación diplomática. También Francisco prestó su asentimiento para que los obispos argentinos critiquen al Gobierno cuando consideren que hay motivos. Acaso eso quedó claro durante el viaje -rodeado de la máxima discreción- que el presidente del Episcopado, el obispo Oscar Ojea, efectuó en enero al Vaticano y sus varios encuentros con el Papa.

Lo cierto es que a su vuelta monseñor Ojea fue inusualmente duro ante el escándalo de las vacunaciones VIP. “Vivimos perplejos la politización de la vacuna”, afirmó en su reflexión semanal subida a las redes sociales. Además, advirtió que en esta cuestión “debemos tener una gran delicadeza porque se trata de la vida y la muerte” y recordó conceptos de Francisco sobre las prioridades en las campañas de inmunización.

Más recientemente, el Episcopado criticó la represión de las protestas en Formosa por las restricciones que el gobernador Gildo Insfrán impuso ante la pandemia. “No puede aceptarse la represión violenta de ciudadanos que reclaman por sus derechos humanos y sociales”, dijo en un comunicado. Y pidió “alejarse de la prepotencia personal o institucional, propias de otros tiempos trágicos de nuestra Patria”.

Otro tema que preocupa en la Iglesia es el avasallamiento de la Justicia por parte del oficialismo. En febrero, los obispos del noroeste advirtieron que “la democracia se ve amenazada por la falta de respeto a la división de los tres poderes, por la falta de independencia de la justicia”. En abril los cien obispo del país realizarán su primera asamblea del año y deberán decidir si se pronuncian sobre la situación nacional.