La Provincia debería tener en cuenta las experiencias que a nivel nacional se dieron en torno en la intervención estatal para salvar empresas en crisis. No siempre sale bien y puede generar reacciones inesperadas o convertirse en un manantial de problemas.
En el caso de IMPSA, es interesante ver su historia reciente para entender cómo llegó a complicar sus finanzas. La firma es parte de la investigación conocida como los cuadernos de las coimas y, si se revisan las fechas, es probable que, por un lado, haya recibido ayuda del Estado nacional mientras pagaba coimas millonarias, por otro. Será la Justicia la que determine esta operatoria.
A eso, habría que sumarle el riesgo claro de tomar un nuevo endeudamiento en dólares y la discusión legislativa que eso implica en medio de un diálogo roto entre el oficialismo y la oposición. Si es valioso y estratégico, forma parte de otro análisis más profundo. Sin embargo, en medio de una realidad crítica, la cuestión financiera, cuando están involucrados fondos públicos, es prioritaria.
Por eso, es necesario entender a qué se enfrenta el Estado mendocino, más allá de la buena intención de sostener a una marca que ha sido embajadora de la provincia. Y este último punto también es importante, porque sirve para repasar cuántas empresas locales de proyección nacional e internacional han sufrido los embates de una crisis que viene de años y que se profundizó como consecuencia de las restricciones establecidas en el medio de la pandemia. En ningún caso se barajó la posibilidad de una intervención estatal.
