El fin de semana largo dio la posibilidad a miles de mendocinos de disfrutar los espacios al aire libre. No es poco. Pasamos varios meses encerrados obligatoriamente por la cuarentena y los cuidados para no contagiarnos. Pero en el Parque Central de la Ciudad de Mendoza ocurrieron durante dos días hechos de violencia, sumado a un operativo policial que secuestró una buena cantidad de armas blancas, lo que genera preocupación en las autoridades, pero también a las familias mendocinas que asisten a ese pulmón verde en medio de tanto cemento para pasar un buen rato. 

La inseguridad es una preocupación y varios fueron los remedios para tratar de resolver un problema de múltiples causas. Algunos especialistas han recomendado recuperar los espacios públicos, lo que haría retroceder cualquier intento delictivo. Esos espacios ya están recuperados, pero ahora la ciudadanía y el Estado tienen la tarea de mantener con cuidados esos predios. Son esfuerzos de distinto carácter, no comparables. Mientras que un ciudadano debe comprometerse con arrojar la basura donde se debe, o cuidar el patrimonio público, el Estado debe garantizar las condiciones mínimas para disfrutar de esos paseos, entre ellos, la seguridad y el mantenimiento. 

Parques como el Central reúnen todas las tardes a cientos de mendocinos. Hacen deportes, toman mate, llevan a sus hijos a los juegos, o visitan la sala de arte. Pero los vecinos han denunciado que las peleas son constantes y que el espacio ha sido coptado por bandas. Por eso, las medidas deben ser urgentes para disuadir a los violentos.