Aunque parece que falta mucho para volver a las urnas, los tiempos políticos en el país ya empiezan a acelerarse y algunas definiciones generales van tomando forma. Y como suele ocurrir con este país que ha puesto como ley general lo imprevisible, ahora el Congreso tratará un proyecto para suprimir las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. 

El argumento del gobierno nacional es la emergencia por la pandemia, aunque curiosamente habilitó durante la cuarentena los comicios de países vecinos, como Bolivia. En el fondo de esta decisión, lo que se percibe es pura especulación electoral. En otras palabras, las encuestas no son favorables. 

No se puede estar cambiando las reglas de acuerdo a las conveniencias del momento. Pero no es algo nuevo. Distintos gobiernos, ya sea nacionales, provinciales o municipales, decidieron en otra ocasión que los electores fueran a votar hasta siete veces en un año. Todo un despropósito que sólo tiene provoca el cansancio sobre el sistema democrático. 

La pandemia no puede volver a ser excusa. Venimos de un año que, por sus complicaciones, reforzó la desconfianza del ciudadano. Donde la grieta se profundizó. El telón de fondo sobre el que iremos a depositar el voto será el de una creciente pobreza, desocupación e inflación. El poder político debe dar certezas claras y previsión a los ciudadanos para las elecciones.