En un año atípico por la emergencia sanitaria, unas dos millones de personas viajaron por el país por el Año Nuevo y el mayor movimiento se dio hacia la costa atlántica. Pero con los primeros dos días de enero, ya se comenzaron a notar las aglomeraciones de personas y las fiestas clandestinas en Mar del Plata. En este plano, desde el Gobierno nacional descartaron que se suspenda la temporada de verano. 

“No está en el abanico de opciones suspender la temporada de verano”, explicó el ministro de Turismo Matías Lammens. 

La aclaración llega en un momento en que los contagios han vuelto a crecer en las últimas dos semanas, principalmente, en el AMBA, la zona más poblada del país. 

Con todo, Lammens sostuvo que en la Nación hay “preocupación” por los casos de COVID-19, en especial en los jóvenes y explicó que se está “reforzando” los controles en las principales ciudades turísticas, principalmente por las fiestas clandestinas.

El funcionario dijo que en la última charla con su par de Salud Ginés González García “no evaluaron” la posibilidad de cancelar la temporada, entre otras razones, porque “la temporada determina lo que sucederá el resto del año”. 

“Vemos los casos de coronavirus con preocupación pero también sabemos que la temporada de verano es importante para todo el país, sobre todo porque el turismo viene de 8 meses sin ningún tipo de ingresos”, explicó el titular de la cartera de Turismo.

Lammens sostuvo que hay ciudades como Mar del Plata que están en “semáforo amarillo” pero que hay otras zonas de la Costa Atlátinca más “tranquilas”. 

El ministro de Turismo de la Nación explicó que los intendentes están preocupados por una segunda ola de coronavirus y consideró que “una temporada de verano fallida puede repercutir en sus economías locales de una manera muy delicada”.