Kuki tiene 74 años, vive en el barrio La Gloria de Godoy Cruz y sufrió como millones de personas en todo el mundo la larga cuarentena. Estar alejada de sus familiares, principalmente de sus nietos, la sumergió en la tristeza. Sin embargo, encontró la forma para salir adelante de una forma particular: cantando y recitando poesías.
La abuela enviudó hace cuatro años y sus días no son nada fáciles. “Ella tiene la mentalidad de la gente de antes y no quiere abandonar su casa. Vive sola, es independiente, pero en los últimos días la soledad le empezó jugar una mala pasada”, contó David, su yerno, que se desempeña como empleado municipal de la Ciudad de Mendoza.
“Hace unos días aflojó un poco, no quería comer, se la veía triste y mi esposa comenzó a visitarla. Desayunan y almuerzan juntas y, como no puede salir por el aislamiento, le manda videos con canciones y recitados de poesías a mis hijos”, aseguró el hombre. “Yo no tengo a mis viejos y ella lo es todo”, agregó.
Kuki no está amigada con la tecnología, pero con la ayuda de su hija logra que la distancia con sus nietos se acorte. Por ello, cada día, la abuela graba una canción o poesía diferente para los chicos.

