¿Cómo le fue a usted en el 2009? ¿Cómo dice? ¿Para la misma que? Ah, si, ya entendí. A ojo de buen cubero se me hace que, para la mayoría, el 2009 fue un año más duro que chorizo de mármol. No voy a hablar de los índices del Indek porque a todos nos huelen a truchos, pero, conversando con la gente, me hago esa composición de lugar. La plata no alcanzó. Así de simple. Hay algunos que están debiendo noviembre del 2010. En algunos lugares, las mujeres no dan a luz, dan a velas. En mi casa estamos tan mal económicamente que cada vez que llega alguien a pedirnos algo, lo único que le podemos prestar es atención. Un vecino me dijo que, en su caso, la familia duerme toda junta, así todos sueñan lo mismo. La cuestión se tornó más difícil que dar de comer a todos con una lenteja. Sin embargo, hay gente a la que parece que le está yendo muy bien en estos tiempos. ¿No sé si lo ubica a Kirchner? Ese señor amplio de conceptos porque siempre tiene dos puntos de vista.
Casado con la señora que se sienta en el Sillón de Rivadavia. Pues bien, al señor Kirchner, y por ende a su señora, le ha ido muy, muy pero muy bien. Por lo menos el año pasado. A tal punto que ha incrementado su patrimonio en el 2008 en casi 28 millones de pesos. Si así le fue en el 2008, no quiero ni pensar lo que habrá acumulado en el 2009. ¡28 millones! Algo así como 2 millones 300 mil pesos por mes, algo así como 77 mil pesos por día, algo así como 3 mil pesos por hora. El tema lo está estudiando el juez Oyarbide, que es como la estrella de los jueces, porque los casos más impactantes caen en su escritorio. Los Kirchner alegan que está todo en orden, todo justificado, que no hay nada turbio en este aumento patrimonial.
Pero, más allá de si es ilegal o no el enriquecimiento, a uno le queda la sensación de que es impúdico. Mientras aumenta la pobreza allá abajo, pero bien abajo, donde no se ve casi nada, allá arriba siguen enriqueciéndose de una manera asombrosa. Un poco de pudor con la riqueza, señores, que son ustedes, precisamente, los que hablan de que hay que repartir mejor y de que hay que evitar la concentración de capitales. Es una contradicción decir no chupen cuando uno es dueño de la bodega.
