La investigación que busca develar el motivo por el cual el Costa Concordia se accidentó podría llegar a dar con el capitán de la nave como el culpable del incidente.
La hipótesis explica que Francesco Schettino, el hombre al timón del barco, decidió la peligrosísima maniobra de aproximarse en exceso a la isla de Giglio en homenaje a Mario Palombo, un ex capitán de Costa Crocera ya jubilado que vive allí.
Además, el capitán Schettino cumplía con una supuesta tradición que los cruceros tienen de acercarse a saludar a los habitantes de Giglio haciendo sonar la sirena del barco.
“Un gran naufragio por un pequeño favor”, titula hoy en primera página el Corriere della Sera. “No fue ni siquiera un gesto hacia los pasajeros, ellos no tenían nada que ver, de los altavoces no salió ni un solo anuncio sobre la isla de Giglio. Fue un gesto autoreferencial, la aplicación de un código interno de cortesía con la tripulación”, sentencia el rotativo. El gusto de decirle al maitre: “Mira, ahí está tu isla”, quien es oriundo de ese lugar.
Luego de este error, el capitán habría abandonado la nave mientras aún quedaban en la misma cientos por evacuar.
Aparentemente, miembros de la guardia costera le solicitaron a Schettino que retornara a la nave para ayudar con las tareas de evacuación, pero este se empeñó en coordinar desde tierra el salvamento de los pasajeros todavía a bordo.
Fuente: El Mundo
