Esta temporada los brillos de lentejuelas y canutillos, las estampas rayadas, de flores y vichy y los colores vibrantes como el flúo, el dorado, los cítricos, el rosa, el rojo y el azul, se combinan en las más diversas texturas para vestir a la mujer moderna.

Laurencio Adot definió a la mendocina como “fina, elegante y canchera“, aunque en la gran pasarela que se convierte la noche de bares y boliches podemos observar atuendos poco llamativos, reiterados y conservadores. Son pocas las que se atreven a innovar y son muchas las que se convierten en víctimas de la moda.

El estilo que predomina es el Soft Rock, sutileza, contraste y una pizca de distorsión informal. Remeras sueltas con estampas, minifaldas o short de paillettes, encajes o jeans, zapatos de plataforma y una gran cantidad de accesorios que van desde una cartera haciendo juego, hasta pulseras y collares de cruz. A las que les gusta diferenciarse optan por chupines, pantalones patas de elefante y camisas.

Quienes siguen la tendencia de las tiendas de las calles 9 de julio y Gral Paz, lucen como  “cono de emergencia”, de pies a cabeza vestidas de flúo. Salir con estas chicas es muy conveniente para los días de corte de luz. Completamente OUT! El uso del flúo debe ser medido y aplicado en una de las prendas o en detalles como los accesorios. Es importante llamar la atención pero sin dejar ciego al observador.

Sin lugar a dudas el negro es la gran diva e indispensable de la noche. Su poder  se basa en ser combinable con todo, puede determinar un estilo dark, elegante o austero. Sobre todo, es muy utilizado para simular algunos kilos demás y marcar la figura. El negro oculta y destaca de acuerdo a cómo se lo utilice.

Las mujeres que están “in” son las que sobresalen porque tiene un estilo propio siguiendo las tendencias fashionistas. Las que están “out” son las que persiguen la moda e intentan ser parte de ella a como de lugar o las que se “ponen todo” como en una orgía de estilos. Conocer y aceptar nuestro cuerpo nos permitirá saber qué prendas nos favorecen y cuáles no, aunque estén en boga.