Un informe de la consultora Ecolatina reveló que el salario de los trabajadores registrados cayó 8% durante el 2019.

El deterioro no fue homogéneo: el poder de compra promedio de los empleados formales fue menor que el de los informales (-6,3% y -13%), quienes no son alcanzados por paritarias y encuentran dificultades para mejorar sus condiciones en un contexto recesivo e inflacionario.

Los más beneficiados resultaron los ingresos de los perceptores de la AUH y de los jubilados, que perdieron sólo un 2% gracias a la fórmula de movilidad, que otorgaba ajustes trimestrales.

Según el informe de la mencionada consultora, las turbulencias cambiarias de 2018 -que tuvieron su pico en abril y agosto de ese año, así como la depreciación del peso tras el resultado de las PASO, fueron factores que aceleraron la inflación.

Explicó que si bien durante los últimos años se instauraron las cláusulas de renegociación ante una inflación efectiva mayor a la esperada (como ocurrió en 2018 y 2019), la suba de salarios terminaron “corriendo detrás del alza de los precios”.